El Estado dialogante

El Estado dialogante

Diciembre 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

De pronto volvimos a los diálogos eternos que no producen resultados pero sí avivan la división que padece Colombia. De pronto se nos olvidó, o se les olvidó, que si fueron a dialogar fue para ver si podían lograr el final de la violencia de las Farc, y no a negociar las políticas y los principios que rigen a la Nación. Y nos sentimos en el Caguán, donde desfilaba toda suerte de personajes en busca de audiencia. Miles de propuestas y de participantes en el foro organizado por la ONU y la Universidad Nacional a instancias del Gobierno, revivieron la eterna discusión sobre la tierra como factor preponderante en la violencia. Y aparecieron allí los consabidos artistas de la descalificación contra cualquiera que tenga un pedazo de tierra, o contra quien se atreva a promover la propiedad privada como motor de la agricultura moderna, generadora de riqueza y de empleo.Fue entonces cuando se vio de nuevo la sombría figura de Iván Cepeda pontificando y descalificando a quien se le ocurra, mientras sus propuestas sobre la tierra son la repetición de la letanía que pretende justificar la violencia sin nombre y sin límites de las Farc. Y la de doña Piedad Córdoba, la Teodora Bolívar de los correos enviados por ‘Raúl Reyes’ “desde las montañas de Colombia”, destacando claro está el espíritu de reconciliación y paz que acompaña a los muchachos de ‘Timochenko’. Entonces volvimos a la vereda los Pozos en San José del Caguán por donde desfilaron altos heliotropos de la política y el empresariado colombiano para conocer y negociar con los personajes de las Farc que les imponían la vacuna de su ley número dos. Todos fueron impulsados por la necesidad de adelantarse a una derrota que veían próxima. Incluso llevaron al presidente de la bolsa de Nueva York, para que mirara quizás qué negocio podía hacer con las enormes riquezas que a la guerrilla le dejaban la extorsión, el secuestro y, cómo no, el próspero narcotráfico. La diferencia es que ya no necesitan mostrarnos sus fusiles. Ahora tienen a los ciegos, a la holandesa y su novio el amenazante ‘Iván Márquez’; a la viuda de ‘Tirofijo’ que reconoce que las Farc tienen secuestrados y los demás que la desmienten. Ahora tienen a toda la Habana para rumbear y alardear, mientras el foro de la ONU y de la Nacional revive el ambiente propicio para devolverle credibilidad a un golpeado y desprestigiado grupo que vive de la violencia y el terror y ahora propone “tratados para proteger las víctimas del conflicto armado interno”. ¡Vivir para ver!Regresamos pues al Estado dialogante descrito por Álvaro Gómez Hurtado, dispuesto a negociar los principios sobre los cuales está fundado y tratando de involucrar a la sociedad, mientras ésta mira cómo se cambian los acuerdos que originaron el proceso y se les llama de manera atropellada a participar en un foro sin norte. Es el Estado que vuelve a tomarse la foto con quienes han demostrado que no les interesa acabar con la violencia y ahora pretenden presentarse como adalides de la paz y de la ‘guerra limpia’. Así, a Cuba llegarán 400 propuestas del Foro dirigido por la ONU y la Nacional. Revive entonces el Estado que trata de congraciarse con quienes hacen del terror su forma de vida. A cambio de ello, la sociedad es obligada a participar en un proceso que cada vez se parece más a un salto al vacío. ¿Será esa la Navidad que nos merecemos?

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