El despelote

El despelote

Noviembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Como lo esperaba y deseaba gran parte de la opinión pública, Hillary Clinton ganó por 60’467.601 votos contra 60’072.551 de Donald Trump. Pero según el sistema electoral de los Estados unidos, el presidente es Trump. Queda esperar que su discurso agresivo, racista y odioso no se convierta en la realidad que teme el mundo democrático.Durante un año, los medios de comunicación se llenaron de argumentos en contra del magnate. Así se convirtieron en el más poderoso instrumento para vender su imagen. No hubo día en que sus barbaridades, sus excentricidades y sus propuestas no fueran objeto de crítica permanente, de burlas o descalificaciones. Pero de exposición permanente.Los motivos para eso eran menos altruistas de lo que parecen. Por lo menos en televisión, fue la manera de vender más y de capturar audiencias. Por eso le dedicaron horas diarias a seguir a Trump. Lo acusaron de acosador sexual, le sacaron todas sus mujeres, reprodujeron el historial de sus quiebras, de su evasión de impuestos y de sus malos negocios. Y Trump feliz porque con ello le ayudaron a hacer una de las campáñas más económicas en la historia de los Estados Unidos.Por eso, la campaña fue lo más parecido a un cabaret. Nada serio, poco de los asuntos importantes. A Hillary, con muy poco carisma, la presentaron como la víctima de la ofensa, a pesar de ser la esposa de Bill, el expresidente demócrata que según un artículo publicado por el New York Times el dos de noviembre, firmado por Maureen Dowd y titulado “Cuando Hillary y Donald eran amigos”, fue él quien le sugirió a Trump que se lanzara a ser candidato por los republicanos.¿Y qué decir de los jefes del partido republicano, el que eligió a Trump como su candidato? Alarmados al extremo, casi todos lo abandonaron y casi renuncian a su partido. Casi llegan a pedirle la renuncia y a reemplazarlo con su candidato a la vicepresidencia, Mike Pence, gobernador de Indiana quien da la impresión de ser políticamente correcto. Ahora son el partido ganador. Y Trump feliz, porque se desmarcó de los políticos a los que no quieren los votantes que él buscaba, los que lo eligieron.Después de las elecciones, los análisis no se terminan. Los periodistas y opinadores que denostaron de Trump, que son casi todos, descubrieron que hay una gran cantidad de estadounidenses blancos que votan y creyeron en su mensaje. Que los latinos no son una comunidad sino personas que en su inmensa mayoría piensan como estadounidenses y por eso votaron por el mono aquel, arrebatado y lo que quieran. Y encontraron que la mitad de las mujeres que votaron lo hicieron por quien mostraron como violador, como misógino e inmoral.Ahora, el encarte es de proporciones mayúsculas por el peligro que encarna Trump, visto desde la perspectiva de su campaña y de sus antecedentes como negociante. Si ese señor hace todo lo que dijo, el desastre en los Estados Unidos y en sus aliados en todo el mundo, será mayúsculo. Curiosamente, la bolsa gringa subió mientras las del resto del mundo cayeron, lo que indica que Trump es sinónimo de confianza para los negocios, así su moral sea discutible. Y en muchas ciudades de Estados Unidos se producen manifestaciones en contra del nuevo presidente, que éste afirma son impulsadas por los medios de comunicación. Es algo inaudito y nunca visto en el ejemplo de la democracia y las libertades, e indica el grado de confrontación que vive ese gran país. ¡Qué despelote!Sigue en Twitter @LuguireG

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