El concierto del Fiscal

El concierto del Fiscal

Septiembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Después de la larga luna de miel que el Fiscal General mantuvo con los medios de comunicación, ya no hay día en el que no se conozcan denuncias y más denuncias sobre lo que el particular personaje ha hecho en su reinado. Son razones que se acumulan para deslegitimar la que debiera ser una de las instituciones más respetables en Colombia, un país lleno de delitos e impunidad.Según dicen, el doctor Eduardo Montealegre es una autoridad universal en materia de Derecho. Tal calificativo elevó su prestigio hasta el punto de llevarlo a la Corte Constitucional donde sus pataletas y declaraciones altisonantes fueron legendarias. Luego de servir de abogado consultor de Saludcoop, el fraude más grande cometido contra la salud pública en Colombia, el reputado jurista llegó a la Fiscalía.Y empezó su concierto, abriendo investigaciones contra la Contralora, por haberse atrevido a mover el asunto de los fraudes de Saludcoop y la responsabilidad de su dueño, Carlos Palacino. Ahora, y luego de obligarla al exilio, tiene a la exfuncionaria frente a la Justicia, mientras Palacino vive como un rey en Miami y nadie sabe qué pasa con la investigación de la Fiscalía sobre los delitos cometidos por él y su corte. Luego trató de apoderarse del diálogo de La Habana, emitiendo una tras otra declaración que proponía fórmulas para garantizar la impunidad de las Farc. Y cuando no le pararon bolas, se devolvió, reviviendo los miles de expedientes que la Fiscalía les ha abierto durante años sobre crímenes de lesa humanidad y violaciones de los Derechos Humanos. Es su manera de decir que si quieren hacer la paz tienen que contar con él.En resumen, la actuación de Montealegre ha sido triste. Más ahora, cuando en el Congreso de la República le piden cuentas sobre infinidad de contratos absurdos, onerosos e inútiles, realizados sin criterios consistentes. Y cuando columnistas, periódicos y periodistas están poniéndole la luz a sus actuaciones, lo que asegura que el debate se mantenga, así el Fiscal cuestionado no asista a la citación que le ha hecho el senador Ernesto Macías para que explique lo que está sucediendo en la entidad que debería estar persiguiendo criminales y no haciendo política descarada. Porque ese es el otro aspecto de Montealegre. Contrata exmagistrados para todo, se inventa contratos con periodistas para tratar asuntos secretos, y luego interviene en cuanto nombramiento de la rama judicial aparece. Y nombra inútiles embajadores en Roma, Estados Unidos, París, China y Japón, aunque los fiscales de Cali o de cualquier municipio colombiano no tengan ni siquiera para el papel. Clientelismo puro y duro. Pero la entidad a su cargo es cada vez menos efectiva en la lucha contra el crimen, la razón única para la cual deben actuar la Fiscalía y el Fiscal, quien se imagina que no tiene que responder ante nadie. Si, ante nadie, porque sus actuaciones serán revisadas por una comisión de acusaciones inútil. Es la Comisión que él se empeña en defender en su demanda al Equilibrio de Poderes, el intento por acabar con la impunidad de los magistrados, aforados y Fiscales Generales que abusan de sus funciones. Es su forma de mostrarse como defensor de la democracia Por eso, la Fiscalía pierde el respaldo ciudadano, mientras el proceso de Saludcoop sigue durmiendo el sueño en un anaquel de la Fiscalía a cargo del ilustre jurista Montealegre.

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