El botín de los compadres

El botín de los compadres

Abril 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

La llegada de Aurelio Iragorri Valencia a la Gobernación del Departamento ha servido para destapar lo que allí se estaba cocinando de nuevo. Y si bien su estadía será corta, lo conocido hasta ahora sirve para entender lo que le espera al Valle si repetimos el error de pensar que la Gobernación es asunto exclusivo de los políticos. Se sabe ya que la repartición cubrió al PIN y al MIO de Juan Carlos Martínez y Abadía, así como a muchos de los que participaron en las elecciones en contra de ellos. Y que la fronda burocrática es gigantesca. Debajo de ella caben todos y todas, conformando la más variopinta mezcla de intereses, donde están, ¡quién lo creyera!, los vencedores y vencidos de las elecciones pasadas.Pero lo que la gente no conoce aún es la forma en que, por ejemplo, se encerraron en el piso 16 de la gobernación el día que Iragorri tomaba posesión del cargo, en reemplazo del suspendido Useche. Bultos de arroz, cajas de sardinas, racimos de plátanos y ollas, era el menú que tenía preparado el comité de recepción, como lo narró un periodista de este diario. Después, y ante el fracaso de la operación, los directores de la toma se agarraron a puños, mientras Useche y uno que otro Congresista que estuvieron detrás de la maniobra, hacían mutis por el foro.Empezó entonces un desfile de jefes políticos, pidiendo destituciones o abogando por sus recomendados. Lo curioso es que casi ninguno de los secretarios y los asesores reconocieron su verdadero origen. Y a excepción de los asesores como el célebre doctor Riascos, el gran recomendado del Vicepresidente de la República que se negó a renunciar, casi todos terminaron de conservadores o de Cambio Radical, el partido del ministro Vargas Lleras, como si con ello lograran el refugio seguro.Pero lo más aberrante está por fuera. En Telepacífico, que se lo entregaron a Humberto Pava a través de un gerente que le ha nombrado varios de sus familiares, ha destituido a casi todos los directivos y ha establecido una especie de gabinete en la sombra, nómina paralela que deja a los empleados sin funciones. Y tiene a don Fabio Larrahondo como director de orquesta, inventando programas de pésima factura, presentando y dirigiendo programas en los cuales sólo se invita a quienes ordene el jefe Pava, incluyendo a los periodistas de su emisora. Es decir, se hizo tabla rasa del saber que el canal había acumulado en más de 20 años y se despidió a periodistas y realizadores de reconocida capacidad por no ser afines a los intereses de los nuevos detentadores del poder. Por fortuna, y gracias a la intervención oportuna del gobernador Iragorri, fue abortada una extraña licitación para comprar una unidad móvil, que fue abierta el 17 de abril y debía adjudicarse tres días después. Una licitación apresurada y caótica cuyos pliegos están cargados de errores técnicos e imprecisiones y de la cual no podía esperarse nada bueno para el canal. La historia es larga y puede estirarse, si como puede ocurrir, la elección del reemplazo de Useche se convierte en otro festín del MIO. Y si los dirigentes políticos del Valle no aceptan que tienen que unirse alrededor de un nombre que garantice seriedad, transparencia y decencia. Es otra oportunidad para salvar al Departamento, y ellos no pueden ser ajenos a la cuota de responsabilidad que les corresponde.

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