El ayudante

El ayudante

Octubre 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Luego de unas cortas vacaciones, regresó Álvaro Uribe Vélez a la primera plana de los acontecimientos nacionales. Y la gente empieza a preguntarse por qué, a pesar del cariño y el agradecimiento que le han prodigado la mayoría de los colombianos, parece decidido a girar contra el respaldo con que salió del Palacio de Nariño. Ni modo de llamarlo expresidente. Desde sus primeras intervenciones a escasos 40 días de dejar el cargo, Uribe ya ha soltado suficientes joyas como para pensar que está en uso de buen retiro. Y mientras su sucesor Juan Manuel Santos jura que nada ni nadie lo hará pelear con quien ocupó su puesto hasta el 7 de agosto, ya le ha enviado algunos ministros a que, bien juiciosos, le cuenten cómo y qué están haciendo.Curiosamente, el primero fue Juan Camilo Restrepo, quien se retiró de la junta directiva de la Federación Nacional de Cafeteros cuando sus compañeros le reclamaron por sus críticas al gobierno de Uribe. El Minagriculura le llevó la ley de tierras y salió aprobado, a juzgar por los silencios sobre la que parece fue una interesante plática. Después, Uribe se fue contra la ley de víctimas y el interés del Gobierno por aceptar la propuesta de los liberales. Reviviendo el argumento de que las reparaciones por acciones de agentes del Estado sólo son posibles cuando éste es vencido en juicio, dejó en vilo al proyecto, por su indudable poder en el Congreso. Y de paso metió a Santos en problemas para cumplir lo que dijo: “si logramos pasar esta ley, y cumplirla, habrá valido la pena para mí ser Presidente”. ¿Adiós a la Unión Nacional?Ni qué decir del lío que se está armando en los partidos de la coalición uribista, hoy inmersos en la santista de la Unidad Nacional. Mientras muchos congresistas de la U lo reclaman como el presidente de su partido, con lo cual salen de Juan Lozano, algunos conservadores se enojan y le piden que siga siendo el presidente del uribismo, mostrándose como huérfanos sin remedio. Es decir, no quieren volver a ser conservadores y desconocen a Fernando Araújo que tan silenciosa labor cumple al frente del partido fundado por Caro y Ospina, hace 160 años.Y Uribe afirma que viene a organizar las huestes para las elecciones regionales dentro de un año, mientras José Obdulio Gaviria promueve Asambleas Constituyentes y Andrés Felipe Arias se escuda en el regreso de su jefe para ocultar las verdaderas razones que lo hicieron renunciar a la embajada en Roma. Es como si los dos se olvidaran que la popularidad de Uribe no implica la absolución a sus metidas de pata. Pero muchos se preguntan cuál es la verdadera razón para que Uribe volviera tan rápido y se metiera tan de lleno en la política. Y no queda de otra que acordarse de la pelea que dejó con la Justicia, los problemas de la yidispolítica, los enredos de Mario Uribe y las declaraciones de Luis Ignacio Guzmán sobre ‘el tuso’, así como las chuzadas del DAS. Entonces, alguien debe recomendarle que se quede tranquilo. Que deje gobernar y permita que la política tome su nuevo cauce, más tranquilo si se quiere. Con lo cual evitará que su resistencia a actuar como expresidente acabe de hundir a miembros de su gobierno que enfrentan el dedo acusador de la Justicia, de la Procuraduría y de la Opinión Pública. Si así lo hiciera se merecería el título que reclama como “el Ayudante de la Democracia”.

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