El aporte del Fiscal

Marzo 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Empezó con el escándalo de encarcelar al único de los doce diputados del Valle que sobrevivió al secuestro y posterior masacre cometidos por las Farc. Terminó con el escándalo de encarcelar al hermano del expresidente Álvaro Uribe, quien lleva veinte años investigado por un homicidio y por supuestos vínculos con los paramilitares. Y deja a la Fiscalía en el peor momento de su historia, no sin antes hacer su aporte a radicalización del país. Como cuando detuvo con todo el ruido posible a Sigifredo López al dar validez a testigos falsos o dudosos, ahora hace lo mismo con Santiago Uribe, basado en una grabación del 2009 y en declaraciones de criminales extraditados por su hermano cuando era Presidente.Por cuenta de su afán por asestar un golpe de opinión que le abra camino a sus futuras aspiraciones, Eduardo Montealegre y sus funcionarios decidieron que el señor Uribe era un peligro público, o se iba a volar, o estaba interfiriendo en la investigación. Son veinte años en los que nunca le han resuelto su situación jurídica y nunca lo han llevado ante un juez de la República. Lo que indica que o nunca han tenido pruebas suficientes, o lo tenían a él listo para el escándalo de la despedida, o pretenden llevarlo al tribunal que se inventaron en La Habana.Y después preguntan por qué la Fiscalía ha perdido el respaldo de la opinión pública. Es la justicia selectiva que usa su poder con fines distintos al que define la Constitución. Justicia que ignora su obligación de terminar en los tiempos y plazos fijados por la ley los procesos a su cargo, prefiriendo mantener vivas la sospecha y en otros casos la impunidad vergonzosa sobre hechos que destruyen la confianza en las instituciones. Pero eso de la credibilidad no le importa ni al Fiscal ni a muchos de los magistrados. Por eso están de espaldas a los colombianos y prefieren usar la justicia mediática que les deja buenos dividendos. Y toman decisiones escandalosas, cargadas de contenido político mientras en la Fiscalía se niegan a explicar los contratos con la señora Natalia Springer o el porqué de la demora en la investigación sobre Saludcoop, a la cual asesoraron el fiscal Montealegre y su señora.No es mi interés defender al señor Santiago Uribe, pero después de su detención me queda claro que los fiscales de hoy lo encarcelaron con intención distinta a descubrir la verdad de la violencia que azotó a Antioquia en los años 90. Con ello dieron la razón a quienes dudan de la imparcialidad de la justicia, en especial de la Corte Suprema y de la Fiscalía frente al expresidente Uribe, a su entorno, y a sus ministros.Y le hicieron otro daño al respeto que deben tener los jueces y los fiscales en la sociedad. Además, ya se sabe que Montealegre aspira a ser embajador en Alemania y su vicefiscal será su sucesor, debido a que ni la Corte Suprema tiene el quorum suficiente porque no ha elegido seis de sus veintidós magistrados, ni el Gobierno ha presentado la terna para elegir el nuevo Fiscal. Es decir, no hay interés por cambiar la dirección de una de las instituciones más importantes del Estado. Es la interinidad como política. Lo que da pie para el rechazo a actuaciones que deberían ser transparentes para evitar suspicacias, o para pensar que ellas tienen siempre un doble sentido. Y que no se inventen robos imposibles como el del apartamento del Vicefiscal General, uno de los hombres más rodeados de seguridad en Colombia, para tratar de desviar la atención.

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