Decadencia dos

Noviembre 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Me escribe el señor Gobernador del Valle para responder a algunos de los comentarios que hice el pasado domingo. Aquí van algunas respuestas y observaciones a la carta que puede ser consultada en su integridad en este enlace. Empiezo por decir que mi columna no se llama “opinión”, como afirma el señor Gobernador, y que no estoy hablando “de lo que no se sabe”. Conozco la situación financiera del Departamento y la necesidad de suscribir un Acuerdo para reestructurar los pasivos que dejaron las desastrosas administraciones de sus antecesores.Por eso mismo, no creo afortunado el acuerdo con los acreedores, mediante el cual se pagó casi el 50% de esa deuda, de $ 450 mil millones, en menos de un año. Lo que ello significa es que el Valle no aprovechó la protección que le ofrecía la ley 550 para reestructurar sus pasivos de acuerdo con sus necesidades como entidad pública. Es decir, que le evitara destinar $220.000 millones de sus escasos recursos para cancelar a sus acreedores.El asunto no es que el acuerdo no haya sido “del gusto de muchos”, como dice el doctor Ubeimar Delgado en su carta, sino de una mala negociación que realizó su exsecretario de Hacienda. Y que se hayan ignorado principios de la Hacienda Pública, como que la prioridad de los recursos públicos es procurar que se mantenga la capacidad de atender los servicios a su cargo y satisfacer las necesidades de los ciudadanos, sin descuidar el servicio de la deuda.Pero aquí no se hizo eso, a pesar de que estaba demostrada la capacidad del Departamento en los próximos ocho o diez años. Es decir, se pagaron $220.000 millones de una vez, en vez de lograr una solución más adecuada para el Valle y los vallecaucanos. Eso explica la parálisis del Departamento y la crisis de Incolballet, la Biblioteca Departamental, Inciva y Bellas Artes.Por no actuar como corresponde a un gobierno, el departamental enfrenta las protestas que crecen ante el incumplimiento de los aportes. Y otra crisis más grave es no combatir la ruina que significa el manejo que se le ha dado a la división de rentas departamentales, donde se permite que el contrabando se robe los impuestos del aguardiente ante los ojos de todo el mundo.Hablé con el gerente de la ILV. Él me confirmó que en el Valle se pueden estar vendiendo dos botellas ilegales por una buena, con igual calidad. Es decir, 24 millones de botellas, según sus cálculos. Luego, sí hay mercado para el aguardiente. ¿Quién está vendiendo las otras 16 millones de botellas? ¿Cuánto significa en ingresos dejados de percibir para el Departamento?Debo decir también que el señor Gobernador no me puede acusar de poner en riesgo la credibilidad de El País por dar informaciones contrarias a un documento de la Cámara de Comercio, publicado el pasado 30 de septiembre. Precisamente, en eso consiste la libertad de opinión: en poder disentir de lo que dicen quienes se empeñan en mostrar realidades inexistentes.Finalmente, no entiendo a qué se refiere el Gobernador al pedirme que si bien mi artículo es “el constructo (sic)” de mi opinión, “no se traslape (sic) a niveles que atenten contra las personas…”.***Rectificación. El gerente de la ILV me pide que rectifique mi afirmación sobre que él anda con guardaespaldas y en carros blindados. Procedo a rectificar. El señor Luis Fernando Martínez no anda con guardaespaldas y en carros blindados.

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