De las ideas a las chequeras

De las ideas a las chequeras

Marzo 02, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

El próximo domingo renovaremos la democracia, proyectándola hacia ese futuro transparente y pleno de progreso al que aspiramos. Por lo menos, así debería ser.El cuento es en serio, aunque cueste trabajo creerlo. Según la Constitución, el Congreso tiene el poder de hacer las leyes y de ejercer el control político a las acciones de los gobiernos. Además representa a la sociedad en su conjunto a través del Senado y a las regiones a través de la Cámara de Representantes. Para ello existen centenares de normas que incluyen artículos de la Carta Magna, Leyes Marco, leyes ordinarias y reglamentos internos. Es un entramado construido para garantizar el correcto ejercicio de las facultades que otorga la representación popular. En teoría, eso debería ser suficiente para asegurar larga vida a una democracia vigorosa y robusta, donde los elegidos interpretan de manera fiel a los electores y aportan su mejor empeño en la construcción de la felicidad para el pueblo. Y serviría para demostrar ante el mundo que somos la democracia más antigua de América, blindada contra las ambiciones personalistas y a prueba de cualquier intento por desestabilizarla. La pregunta es qué tanto de toda esa teoría nos está quedando. Difícil decirlo, porque hacer la política en Colombia se ha transformado en una empresa expuesta a la oferta y la demanda o al poder corruptor del dinero. Porque, en muchísimos casos y como está ocurriendo ahora mismo, el nombre de partido o movimiento es una fachada detrás de la cual se esconde la más variada gama de intereses que en nada responden al objetivo para el cual fue creado el Congreso. Para poner sólo un ejemplo, la circunscripción nacional en el Senado ha llevado a que una curul llegue a costos inusitados; a que personajes de departamentos remotos lleguen al Valle a comprar líderes comunales y regionales pagándoles hasta $60.000 por voto; a que el gobierno sea usado a discreción para elegir los parientes del gobernante así se destruya la estructura de un partido o se lesione el tesoro público. Por eso, el Valle puede perder una porción importante de sus congresistas, mientras se hace realidad aquel “delgadísimo partido” en que quedará reducido el Conservatismo del departamento luego de las elecciones. Más importante aún, es registrar que los ciudadanos le están dando la espalda a esas elecciones mientras las maquinarias aceitadas hacen de las suyas. Con excepción de algunos esfuerzos dispersos en todas las listas, pocos son los aspirantes que tratan de seducir el voto de opinión. La inmensa mayoría de los más de dos mil candidatos le apuestan al poder seductor del billete y a las posibilidades de fraude que ofrece un sistema electoral obsoleto.Por eso, nuestra democracia puede ser la más antigua de América pero también es la más desgastada por los vicios y los escándalos. Es que el próximo domingo y con pocas excepciones, no habrá un debate de ideas si no una lucha de chequeras, según lo reconocen los propios participantes en las elecciones. ¿Hasta cuándo?P.D. No bien el presidente Santos anunció a Germán Vargas Lleras como su vicepresidente, éste destapó su intención de cogobernar. Al otro día, el candidato presidente reveló su primera propuesta legislativa: ¡eliminar la vicepresidencia! ¿Qué pasó?

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