¿Cuál es el juego?

Marzo 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Pasan los días para el proceso de paz y la clave sigue siendo la justicia que aceptarán las Farc y la que aceptarán los votantes en caso de que se produzca un acuerdo y se llame a referendo. La pregunta es de qué justicia estamos hablando si la nuestra está afectada por los escándalos y la deslegitimación de quienes deberán aplicar la que se acuerde en La Habana. Así el aparato publicitario del Gobierno pretenda convencernos que debemos prepararnos para el ‘posconflicto’, lo cierto es que nada está acordado. Por el contrario, las Farc acaban de protestar por el excesivo afán de mostrar que el acuerdo es irreversible y está a la vuelta de la esquina. En otros términos no tienen afán. O por lo menos, no el de su contraparte.Me dice un alto Funcionario que los comunicados de la guerrilla no deben tenerse en cuenta, pues lo que vale es lo que se consigna en la mesa de negociación. Pero es que las Farc están diciendo que sí se ha avanzado, aunque “faltan acuerdos cruciales en los puntos 5 y 3 (agrario y de víctimas) que se están discutiendo, como los hay en el conjunto de las 28 salvedades que permanecen en el congelador, esperando el momento para que se vuelva por ellos”. ¿En qué quedamos entonces?Y falta lo más duro, que es la reparación que les darán a las víctimas, las penas que deberán pagar los autores de crímenes de lesa humanidad y la dejación de armas. Eso es clave para la negociación. Pero es tanto o más importante para generar confianza entre los colombianos. Allí es donde la guerrilla deberá demostrar su voluntad de paz y de reintegrarse a la sociedad. Si lo hacen, el proceso ganará confianza, mucho más allá de los pomposos anuncios que pretenden montarnos en un posconflicto, con Ministro incluido.La pregunta es ante quién deberán los jefes de las Farc contar la verdad y quién juzgará a los guerrilleros. ¿Acaso esta desprestigiada justicia que en diez años no ha podido resolver el enorme enredo provocado por la desmovilización de las AUC? ¿Será la justicia que hoy está cuestionada, no sólo por su incompetencia, sino también por los escándalos de la Corte Constitucional?En ese orden de ideas, se impone una reforma a la Justicia a la par con la negociación de La Habana. Pero es difícil encontrar quién lo haga. Todo lo que se escucha son declaraciones y nada de acción. Mientras está demostrada la necesidad de cambiar la administración de justicia, se producen despropósitos como el de los congresistas que acordaron una aberrante reforma hace tres años y no hace mucho fueron exonerados… por el Consejo de Estado. Y todo lo que se hace es empujar en el Congreso un proyecto de Equilibro de Poderes, en el cual se incluyen en forma apresurada artículos con los cuales se quiere responder al escándalo de la Corte Constitucional. Entonces, está claro que a las Farc no les interesa acelerar el acuerdo, a pesar de que las tengan acorraladas. Le basta con esperar que se siga derrumbando la credibilidad del Estado porque no hay justicia, porque no hay jueces que juzguen a los jueces, porque insistimos en mantener fueros que sólo sirve para dejar impunes a los aforados. “No aceptamos sentencias sobre paz, moduladas desde una Corte Constitucional amañada y con precio”, dijeron.Como aconseja el manual, a las Farc les es suficiente que el Estado siga agudizando sus contradicciones y que los ciudadanos se cansen de tantos despropósitos. Ese es su juego.

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