Corrupción transparente

Octubre 24, 2010 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

“Ya me cansé de las suspicacias y de las grandes mentiras, enviaré cartas a la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría y los organismos de control del Distrito para que adelanten cualquier tipo de investigación”. Es la respuesta del alcalde de Bogotá frente a los escándalos desatados por el descubrimiento del entramado de corrupción que rodea la contratación en un municipio que tiene 45 concejales para ejercer el control político.El hecho es que ese desastre no fue descubierto por Gustavo Petro, Luis Carlos Avellaneda y Carlos Vicente de Roux, uno de los concejales que debió denunciar lo que sabe hace muchos, muchísimos meses. Tal entramado empezó a destaparse hace años, y precisamente por los implicados. Fueron ellos los que filtraron grabaciones, los que sedujeron periodistas ansiosos de la chiva, los que activaron a sus fichas en los órganos de control que invoca el alcalde Moreno para que investigaran a sus antiguos socios.Y la razón no era la defensa del Bien Común. Era más práctica. Era vengarse porque no les dieron lo que habían acordado. O tratar de lograr una tajada mayor, usando el chantaje del escándalo público. O destruir al rival, al que más paga, al que más recibe. Por eso produce nausea que ahora sea el ‘empresario’ Miguel Nule quien ahora señale a diestra y siniestra. Y que, como ocurre con la parapolítica, se genere una ola de credibilidad sobre uno de los peores depredadores de todos los tiempos en Colombia.Y que empiece a cobijar a personajes funestos, debidamente financiados y respaldados por supuestas ‘bancas de inversión’ manejadas por elegantes exfuncionarios públicos que se enriquecen con las dentelladas que le dan a la buena fe. Después, cuando el globo estalla, se quedan con los contratos, el tesoro público estafado y los contratistas quebrados, mientras reciben pingües ganancias. A los colombianos les dejaron el escándalo que alimentan la radio, la prensa, la televisión, muchos de ellos manejados con pericia por ‘abogados especializados en medios’, la nueva ralea que se encarga de conducir el debate.Lo de Bogotá recuerda lo ocurrido en Cali en épocas recientes y con algunos alcaldes, supuestos representantes del pueblo como Samuel Moreno y su hermano Iván. O en el Valle, con la administración que fue destituida. Es la corrupción jurídicamente blanqueada, fórmula que ahora aplican en Acuavalle para legalizar un despojo mediante una licitación Y pese a las denuncias, a lo que es de público conocimiento, a las delaciones de los involucrados en los entuertos, nada puede hacerse.Y los órganos de control, ahí. Elegidos por quienes deben ser controlados, de vez en cuando toman una decisión tímida que se queda corta en la obligación de defender el patrimonio público. ¿Y qué? Y nada. Mientras Petro y compañía esperan cobrar el dividendo político de sus denuncias, lo que sigue será una sucesión de declaraciones y un mar de retórica, mientras surge un nuevo escándalo que le eche tierra al anterior. Así pasó en Cali. Comentando estos hechos con una inteligente abogada, ella definió con exactitud lo que ocurre: “es la corrupción transparente, por medio de la cual abogados expertos realizan actos que parecen inobjetables y cubren el fin último: desfalcar las arcas públicas y enriquecerse a costa del Estado que manipulan a su antojo”. Tiene razón.

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