Contra el silencio

Contra el silencio

Enero 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Producto de lo asesores de imagen, el gobierno de Ubeimar Delgado recibió una exposición que lo mostró como el salvador del Valle. Ahora se empieza a conocer la verdad de un desastre que, al estilo de sus antecesores Useche y Abadía confirma la forma en que el clientelismo se arropa con el silencio y la impunidad.La crisis de la Industria de Licores del Valle fue denunciada hace dos años por la Unidad Investigativa de El País. En varios informes se demostró la forma en que se estaba desmantelando la empresa, cómo se la robaban, cómo se desvanecía su administración y cómo se cubría su insolvencia vergonzosa, producto de negocios mal hechos que destruyeron su monopolio centenario.Es decir, los licores del Valle perdieron su mercado natural. Que no me vengan a decir que rebajar en tres años de once millones a dos millones quinientas mil botellas las ventas del aguardiente, reduciendo los ingresos de $147.405 millones en el 2012 a $68.814 en el 2015, es un éxito. Y que caer en manos de un distribuidor incumplido al cual debieron cancelarle el contrato hace rato, no es un fracaso. La ILV redujo en $100.000 millones sus ingresos en el gobierno de Ubeimar. Eso es el desastre. Es feriar el patrimonio público para satisfacer bolsillos particulares y tendencias inmorales.La solución de Martínez no pudo ser más original. En lugar de enfrentar a ese distribuidor, el gerente dejó de comprar alcohol, tapas, cajas, etiquetas. Y eliminó las bandas de seguridad que servían para diferenciar el aguardiente bueno del ilegal. Mientras tanto, en la calle abunda el aguardiente de contrabando que compra el alcohol al mismo proveedor en Ecuador, las botellas, las tapas y las cajas usadas y lo pone en el mercado a precios sin competencia.Los informes citados desnudaron la ineptitud del gerente, un señor Luis Fernando Martínez Arce que demostró su desconocimiento de elementales principios de administración. Y descubrieron a un señor Guillermo Arbey Rodríguez, director de rentas y el encargado de proteger el mercado del negocio más importante del Departamento. Tales personajes fueron premiados por el exgobernador Delgado con la gerencia de ERT y de Acuavalle, respectivamente. Y no por sus dotes de servidores públicos sino por su fidelidad a la causa. Es decir, a la clientela y a las costumbres del que se presenta como el mandatario modelo y jefe único del ya delgadísimo partido conservador en el Valle. Queda claro que las cosas son distintas a lo que dice la propaganda oficial. Así se afirme que las finanzas del Valle fueron saneadas, no se sabe la verdad de la ILV, qué pasa con el contrato de distribución, ni qué se hace para combatir los alambiques que le quitaron su mercado. Eso es producto del clientelismo que se ha devorado al Valle, y que continúa impune. Triste reconocer que no hay una investigación seria y menos un fallo sobre las maniobras de los antecesores de Ubeimar en la ILV, apoyados por él. Eso mismo va a pasar con lo ocurrido en las rentas departamentales, en Telepacífico, con los pasaportes, y en Indervalle, arrasado también por el señor Martínez Arce. Y frente a esa vergüenza, silencio de la Fiscalía y de la Procuraduría, como ha sido costumbre. Contra ello debe existir la posibilidad de denunciar lo que es un latrocinio contra el patrimonio público, silenciado por la indiferencia, las encuestas y las manejadoras de imagen que ocultan la verdad de lo que ha sucedido en el Departamento.

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