Contra el paro, referendo

Contra el paro, referendo

Agosto 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Ya sea porque el deterioro de la situación en Colombia necesita un remesón que le de oxígeno a su Gobierno, o porque el proceso con las Farc ya está cocinado, el presidente Juan Manuel Santos se jugó una carta dura al presentar el proyecto de ley estatutaria que hará coincidir el referendo aprobatorio del acuerdo con las elecciones parlamentarias o presidenciales.La protesta social expresada en el paro agrario que completa una semana y amenaza con convertirse en indefinido, indica que algo está muy mal en Colombia, empezando por la distancia entre las instituciones de gobierno y los ciudadanos, que se agranda a diario. Una distancia que demuestra cómo el campesinado se siente desprotegido y amenazado por decisiones tomadas en Bogotá sin escuchar la provincia y la queja del campo. Lo que ocurre demuestra que el diálogo nacional no existe y el gobierno da palos de ciego, achacando la protesta a la suma de los opositores encabezados por Álvaro Uribe, la Marcha Patriótica, la guerrilla y dirigentes de izquierda que pretenden desprestigiar al Presidente con vista a las próximas elecciones. Y mientras el Congreso sigue ausente, las visitas de los gobernantes son actos en los cuales ellos hablan, entregan auxilios y hacen anuncios, esperando la aclamación por acciones que son su obligación. Pero la gente se queda esperando que la escuchen. Por supuesto, el paro agrario está infiltrado. Desde su proclama como “Pliego Nacional De Peticiones Agrarias y Populares” hasta las manifestaciones en Bogotá, pasando por las consignas de la Marcha Patriótica que encabeza Piedad Córdoba, mientras las Farc cesan sus ataques pero obligan a los campesinos a parar, se nota el interés de usar la protesta para conmocionar las ciudades, lo que hace que la gente mire lo que ocurre en La Habana. Es la combinación de formas de lucha que se toma la protesta social, lo que ya no es posible desconocer. Pero es que los campesinos también se cansaron de que no se les tenga en cuenta y los transportadores ya no aceptan que se ignore su pedido para que el Gobierno abandone el fiscalismo que le lleva a encarecer en un 50% el precio de los combustibles, lo que además destruye la competitividad de la economía nacional. Es que frente a los problemas de los cafeteros y su necesidad de cambiar la forma en que trabaja su Federación, la respuesta es mantener un presidente gris que se pliega con mansedumbre a los dictados de sus jefes políticos. Y lo peor: al Gobierno se le perdieron los papeles y no sabe cómo terminar el paro. Por eso, la respuesta son amenazas de un Ministro del Interior desgastado, balbuceos de un Ministro de Agricultura abrumado y una pérdida de control político, donde la Policía Nacional hace esfuerzos enormes por contener un movimiento que se siente ya en las ciudades. Entonces aparece la carta de la paz y el gobierno saca de la chistera el proyecto de ley sobre la fecha del referendo, como si ya estuviera todo listo. Un referendo para que se vote sobre un acuerdo que nadie conoce, salido de una negociación que aún no termina, en medio de una campaña en la que se juega la continuidad del régimen y del presidente Santos. Con eso tratan de desviar el debate público y centrarlo en la mecánica política. Pero ese paro que angustia y esa protesta que debe ser escuchada, siguen vivos, esperando que los entiendan.

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