Colombia y Venezuela

Mayo 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Muchas críticas se reciben cada vez que un columnista se refiere a lo que ocurre en Venezuela. Al parecer, poca conciencia existe sobre la relación estrecha que hay entre los dos países. No se necesita llegar a las épocas en que La Nueva Granada era el virreinato y Venezuela una capitanía dependiente de Santa Fe de Bogotá. Es suficiente con recordar la inmensa migración de colombianos que se fueron a buscar futuro donde el vecino rico. Son millones los que llegaron a Venezuela entre los 50 y los 90, lo que llevó a que los venezolanos nos exigieran visa para entrar a su país mientras que aquí sólo se les pedía la cédula.También es bueno recordar que los dos países impulsaron el Pacto Andino, el más avanzado intento por crear una integración en América. Fue eso lo que destruyó Hugo Chávez cuando destapó sus dotes de chafarote y su ambición de intervenir en Colombia, patrocinando a las Farc y al ELN mientras acabó el comercio que llegó a US$7.000 millones en el 2007. Hoy es una destruida Comunidad Andina de Naciones a la cual le queda el cascarón y un parlamento de lagartos.Quizás Chávez pensó que con eso quebraba a los empresarios colombianos o arrodillaba al gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Lo que consiguió fue lo contrario: además de darle un poderoso argumento a quien fue el presidente con mayor capacidad de convocatoria, la vinculación de Chávez con la guerrilla fue descubierta a todo el mundo. Y se llegaron a extremos de beligerancia jamás alcanzados, donde uno de los protagonistas fue el hoy presidente Juan Manuel Santos. Ni siquiera el diferendo por el Golfo llegó a calentar tanto las relaciones bilaterales. Así, lo que fuera una amistad tranquila y una convivencia ejemplar empezó a transformarse en una pugnacidad creciente, a pesar de que los pueblos se tratan como lo que son, hermanos de sangre y de destino. Y mientras a Colombia empezaron a llegar los inversionistas y los petroleros a desarrollar la industria en nuestro país, Venezuela se convirtió en refugio de las Farc y causa continua de disputas que la gente del común no entendía y no le importaba.Para abreviar, el que fuera gran contradictor de Chávez, el presidente Santos, se transformó en su amigo. Fue una jugada hábil que le significó a Santos entablar una negociación con las Farc y a Chávez recuperar la tranquilidad en una frontera que ardía. Eso explica la voltereta que protocolizaron en la Quinta de San Pedro Alejandrino y la amistad entre la canciller Holguín y Maduro. Muerto Chávez, las cosas parecían seguir el mismo cauce. Pero Maduro es incapaz de controlar el estalinismo que se toma a su país. Y nada protege a Colombia de que eso se traslade aquí a través de la guerrilla. Además, la colaboración para dialogar con las Farc se puede convertir en un chantaje para callar la protesta que debe expresar nuestro Gobierno contra la barbarie que protagoniza el régimen, de la mano del teniente Diosdado Cabello.Por eso, Venezuela debe ser un tema constante en Colombia. Sin duda, la violencia que se ve venir allá a pasos gigantes tendrá repercusiones en nuestro país. Y no sea que la ignorancia sobre lo que acontece nos cause una desagradable y sangrienta sorpresa. ***José Vicente Borrero fue un amigo, un caballero, un guía de todas las horas. ¡Qué falta nos va a hacer!

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