Collar de perlas

Collar de perlas

Noviembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Cada minuto que pasa, los usuarios de la energía que somos todos los colombianos, recibimos más noticias tristes. Y no podemos hacer nada para defendernos de lo que nos dicen es un sector al borde de la ruina, de un Estado que por boca del Ministro de Minas y Energía se declara incapaz de enfrentar el problema, y de la decisión de obligarnos a pagar lo que ya pagamos.La cosa es así: el racionamiento de 1991 demostró cuán atrasados estábamos en generación y distribución. Se crearon incentivos para la construcción de centrales eléctricas, con el objeto de impedir que se repitiera la mala experiencia. Surgieron entonces varias térmicas alimentadas con gas o combustibles líquidos como el acpm, a la vez que se promovió la búsqueda de gas natural.Los anuncios de entonces nos dijeron que nadábamos en el gas e incluso le vendimos a Venezuela, donde hemos despachado lo que ahora nos hace falta. Como se dice, estábamos hechos. Hidroeléctricas más térmicas más gas: cero apagones. Además, nació Isagén, con el propósito de evitar que la privatización del sector eléctrico dejara al Estado sin instrumentos para enfrentar la capacidad de manipulación del monopolio sobre un servicio público.Mejor dicho, la dicha plena y la prosperidad indefinida. En medio de ese júbilo se tomó una decisión que se suponía era clave para asegurar una respuesta efectiva. Así nació el cargo por confiabilidad, un seguro que lo pagamos en cada factura de energía. Y se permitió que las térmicas se establecieran y se les pagara sin prenderlas, es decir, sin generar. Esa, decían entonces, era una política seria para garantizar un futuro exento de apagones.Aunque el Gobierno reconoce que se han recaudado US$4.800 millones por ese cargo, algunos gremios dicen que el recaudo puede ser de US$8.000 millones, que sería utilizado para pagar las diferencias que se producen cuando se agota la capacidad de las hidroeléctricas y sube el costo del combustible de las térmicas. Al parecer, la plata se usó en otros menesteres. ¿Cuáles? Misterio.Pero, ¡oh sorpresa!, el Ministro de Energía dice ahora que eso no alcanza, que El Niño tiene la culpa, que no hay gas, que las térmicas tienen que comprar combustibles caros. Y después de confirmar que no habrá racionamiento, suelta una perla: es peor no tener energía que pagarla caro. En conclusión, nadie garantiza que no haya racionamiento.Acto seguida acepta que puede haber racionamiento en 15 días porque las generadoras amenazan con parar. Dice que El Niño va hasta marzo y calcula en 3,3 billones de pesos el déficit, 70% de los cuales lo pagarán las generadoras con las ventas y el 30% nosotros los usuarios, es decir hogares y empresas, a siete pesos por kilovatio hora durante 36 meses. Según una asociación de distribuidoras de energía, pagaremos 1,98 billones y no los 1,1 billones que dijo el Ministro. O sea, nos cobrarán por la energía que consumimos y nos cobrarán por el nuevo sobreprecio.Otra perla. Como Cali es la cola del sistema, y Emcali no pudo realizar compras de energía a futuro, el alza para nosotros llegará al 25% o más.Perla final. A pesar de todo, insisten en vender a Isagen dizque porque se necesita la plata para hacer carreteras. Con ello, el Estado se quedará sin instrumento para intervenir en un mercado oligopólico, donde los usuarios pagamos lo que fijen las generadoras y distribuidoras, mientras los ministros se declaran impotentes. ¡Y olé!

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