Cero y van siete

Abril 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Estamos listos para elegir el séptimo gobernador del Valle en los últimos cuatro años. Tenemos gente preparada que se destaca en todas partes, mientras el Departamento es arrasado por la corrupción y la mediocridad. ¿Qué nos pasa?Hagamos la lista: Además de los asesores del Presidente, hoy tenemos tres ministros, el del Interior, la de Cultura y la de Educación. En estos días se retiró el presidente de la Corte Constitucional y es muy posible que el próximo presidente del Congreso de la República sea un senador vallecaucano. Y en la empresa privada se destacan centenares de paisanos por sus cargos y ejecutorias. O sea, que no hay razones para afirmar que no tenemos con quién. El contraste está pues en el Departamento. Parece inconcebible que mientras tenemos gente destacada en todos los campos a nivel nacional e internacional, la gobernación de nuestro Valle se haya convertido en el ejemplo de un Estado Fallido, acosado por la corrupción descarada y presa del más depredador de los clientelismos. Y lo peor, que naufraga en la crisis porque al parecer no nos importa. Sí, es cierto que la política fue secuestrada por la mafia del narcotráfico, de lo cual quedan rezagos en casi todos los municipios. También es innegable que las maniobras de los integrantes del MPU, fundado por los Abadía, fue el aviso de lo que podía acontecer en la política si no se actuaba para contrarrestar sus prácticas. Y que aquí se ignoró esa alarma, por lo cual se produjo la toma que hoy lamentamos, vestida con el ropaje del PIN o del MIO que le aportó el ex senador Juan Carlos Martínez, adicionándole el tinte racista que divide a los vallecaucanos.El resultado es escabroso. Y la política no puede estar más contaminada. Duele tener que aceptar que nos tengan que enviar un Gobernador desde Bogotá para poder saber lo que está sucediendo en la Gobernación. O tener que reconocer que muchos de los dirigentes tradicionales y de las nuevas figuras hayan terminado negociando con esas organizaciones que pretenden apoderarse de la vocería del Valle. Que posean un enorme poder económico y una gran capacidad de corromper conciencias o de intimidar, no es argumento suficiente para resignarse a tan oscuro destino. También es innegable que desde el Gobierno Nacional se apoyó esa toma, bajo el concepto de la realpolitik, que como dijo Den Ziao Ping, “no importa el color del gato después de que cace ratones”. Y causa inquietud la forma en que han actuado la Fiscalía y la Procuraduría frente a la corrupción que han protagonizado los detentadores del poder. No es por lo menos raro que a Abadía sólo lo hayan destituido por ‘intervención en política’ y aún no se sepa qué hay sobre sus célebres vigencias futuras, o sobre la existencia de un proceso penal y administrativo sobre lo ocurrido en la Licorera del Valle?El final de Useche fue posible por la decisión de la contralora Sandra Morelli de combatir la corrupción, el peor enemigo de la administración pública en Colombia. Pero se sabía que eso podía ocurrir. Ahora nos toca elegir otro gobernador, y la pregunta es de nuevo qué vamos a hacer. Porque gente preparada tenemos y de sobra. El asunto es si dejamos la decisión expuesta a los vicios de siempre, o si nos comprometemos todos a recuperar el manejo de nuestro Departamento.

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