Buitres y campañas

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Con la designación de Óscar Iván Zuluaga como candidato del Uribe Centro Democrático y las declaraciones del Ministro del Interior sobre el diálogo con las Farc como razón de ser de las próximas elecciones, empezó de manera formal la campaña para la Presidencia de la República. La candidatura de Zuluaga fue consecuencia del dominio absoluto del expresidente Álvaro Uribe sobre el movimiento que surgió detrás de su figura. Y la respuesta apresurada al crecimiento que tenía Francisco Santos en la opinión por ser el único de los tres candidatos uribistas con capacidad de transmitir la continuidad del mensaje de su jefe. Aunque la explicación sobre la imposibilidad de llegar a un enfrentamiento Santos contra Santos es válida, en sectores no despreciables quedó la impresión de que se cambiaron las reglas del juego para imponer una decisión ya tomada. Y se soltaron los Valencia Cossio y los Guerra, expertos en manipular el clientelismo y pastorear el rebaño de una convención decidida en menos de quince días. Siendo un candidato serio, un conocedor del Estado y una figura que puede representar con fortuna el sentimiento de la provincia, lo cierto es que su imagen no había calado a pesar de llevar más de un año en campaña. La sombra del jefe, con el cual lo comparan y del cual no heredó su extraordinaria capacidad de comunicación, obligó a dar el timonazo que borró a Francisco y catapultó a Óscar Iván.Sin duda, algo había que hacer. Más aún cuando el Gobierno Nacional declaró en el Congreso y a través de su Ministro del Interior, que las elecciones estarán enmarcadas entre quienes apoyan el proceso de paz con las Farc y quienes no lo hacen. Así, además de confirmar que la bandera para la reelección de Santos será la negociación con las Farc, el ministro Iragorri abrió la campaña respondiendo a Zuluaga, quien anunció su intención de cancelar los diálogos si es elegido.Falta que en los próximos días se anuncie un acuerdo aunque sea precario sobre el punto referente a la participación en política de la guerrilla. Con ello se salvará el ultimátum que dio el Presidente para que haya un avance antes del 18 de noviembre, y quedará pendiente sólo la declaración del próximo 25, donde Santos formalizará su aspiración a ser reelegido. Como avance de lo que será su campaña, el presidente Santos ya se encargó de dividir el país entre los buitres que no quieren la paz sino la guerra, que según él son minoría y los amigos de su reelección para quienes la paz es igual a la negociación con las Farc.Así, el caudillismo que montó un partido alrededor de Uribe, que es manejado de manera hegemónica y reclama fidelidad a ultranza, se enfrentará al Gobierno en trance de reelección para el cual la paz es de su propiedad. Será la pelea de los próximos meses, en los cuales no tendrán importancia los escándalos que demuestran la crisis institucional que atraviesa Colombia en los momentos más importantes de su desarrollo. Y en ella no tendrá cabida la posibilidad de pensar en reformar el Estado para que responda a las necesidades del ciudadano.Faltando por decidirse el candidato o los candidatos de la izquierda que sigue despedazándose en su antropofagia, y sin una alternativa que interprete el pensamiento de quienes no están de acuerdo con la polarización, ya se sabe qué campaña tendremos. Y que estamos atrapados en el pasado al cual nos condenó el articulito que permitió la reelección. Que mi Dios nos proteja.

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