Baculazos por el Sí

Baculazos por el Sí

Agosto 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

La campaña por el sí o por el no en el plebiscito que aún no existe ya muestra una tendencia: nadie quiere convencer sobre la bondad de aprobar la pregunta que nadie sabe cuál es ni cuándo será ni cómo será.El empeño de los defensores del Sí parece ser descalificar al que se atraviese. Desde el presidente Santos, que avivó el debate a las encuestas que muestran al No ganando, sin referirse a las que publican a diario en los medios cercanos a él, o a la que contrató su gobierno y publicó un periódico bogotano en exclusiva, mostrando más del 60% al favor del Sí.Y luego está su jefe de campaña, el expresidente César Gaviria, empeñado en imponer la paz liberal y sectaria. Para él, todo el mundo es mentiroso, todo el que diga no tiene algo que ocultar, detrás de la oposición están los paramilitares y quienes quieren revivirlos. Y nada de lo que se haga o se acuerde en La Habana puede ser criticable, porque es liberal, porque a él no le gusta y porque su misión es descalificar.Sigue nuestro Arzobispo de Cali. De tanta sensibilidad social, de tanto compromiso con la grey más necesitada de guía espiritual como la nuestra y tan afectada por la pérdida de rumbo, monseñor Darío de Jesús Monsalve movió su báculo. Y dictó sentencia, como cuando dijo que la muerte en el Cauca de ‘Alfonso Cano’, jefe máximo de las Farc, fue un asesinato a manos del Ejército. “Yo creo que todo ciudadano honesto dará su voto por el sí a los acuerdos” afirmó sin despeinarse el pastor del rebaño católico. Es decir, los que digan No están condenados y los que duden están al borde del pecado, o a lo mejor en la paila mocha del infierno. Y los buenos, los que den su consentimiento, se pueden sentir en el cielo, al lado del prístino y pulquérrimo senador Roys Barreras, y a los angelitos ‘Romaña’ y ‘el Paisa’. Maniqueísmo que llaman. Y El Tiempo, que ya no sabe qué más decir y qué más hacer para defender lo que se hace en La Habana. Que ya agotó los argumentos para mostrar como hecho cumplido el triunfo del Sí. Que ya no puede con su gobiernismo ni ocultar su relación casi simbiótica con el Gobierno. Cuidado y no sea que al Sí le ocurra la derrota que sufren siempre los candidatos del periódico bogotano.En fin, la cosa es complicada para quien se atreva a pensar distinto. Para quienes aún no hemos decidido porque encontramos luces pero también muchas sombras en lo que se está acordando; para quienes preguntamos por qué apuran un plebiscito sobre un acuerdo que no está firmado y no nos gustan las malas respuestas, la condena en la tierra y en la otra vida parece irremediable.Pero no nos aclaran que el proceso no ha terminado, que nadie sabe cuál es la pregunta a la cual hay que decirle sí o no y no se conoce el contenido del acuerdo final porque aún no existe. Ni explican por qué, pese a que la Corte Constitucional prohibió la propaganda oficial por el Sí o por el No, la televisión está llena de avisos a favor de la negociación autorizados por la Antv. Así, los mortales que tenemos dudas y hacemos preguntas, estamos condenados al infierno por las autoridades civiles, eclesiásticas, políticas y mediáticas. Al estilo de la inquisición, estamos en riesgo de ser arrojados a la hoguera purificadora donde chamuscarán nuestra pobre humanidad por no pensar como quieren los nuevos Savonarolas. Como debe haber exclamado la Conferencia Episcopal de Colombia al leer la entrevista de su eminencia el Arzobispo de Cali, ¡que mi Dios nos coja confesados!

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