Agarrón vergonzoso

Octubre 07, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Se puso de moda la medicina. Pero no precisamente por sus progresos o por la crisis de la salud, sino por culpa de la política. O mejor, de los políticos en trance de figuración y, qué pena, de quienes se aferran a sus cargos y dignidades a pesar de que su organismo les juega malas pasadas.No hablo de la operación de próstata que le practicaron al presidente Juan Manuel Santos, al parecer oportuna y exitosa, por lo cual nos evitaremos por ahora la llegada de nuestros ilustres coterráneos, Angelino o don Roy Barreras, al solio de Bolívar. Hablo del agarrón monumental y vergonzoso que este par de ilustrísimos vallecaucanos están protagonizando por la enfermedad del primero. Resulta que el vicepresidente Angelino, quien hace dos años padeció un infarto a raíz del cual le hicieron de todo en el corazón, sufrió un derrame cerebral. Y si bien ha tenido una gran recuperación de la cual nos alegramos los colombianos, lo cierto es que debe tomar precauciones porque su vida está en alto riesgo.El cuadro clínico del Vice no es el mejor y él no es un ciudadano cualquiera. Es quien debe reemplazar al Presidente en caso de ausencia. Su función no demanda por ahora un esfuerzo laboral permanente porque fue elegido sólo para reemplazar al titular. Se dirá entonces que su salud no es obstáculo para desempeñar su dignidad. Pues no es así. Por ahora no tiene oficio ya que sus metidas de pata y sus declaraciones destempladas hicieron que Santos le suspendiera cualquier destino, además de fracasar el intento por hacerlo elegir presidente de la OIT. Pero su obligación, que no es potestativa ni voluntaria, es estar en condiciones idóneas para cuando sea requerido. Lo que implica que defina por sí mismo su continuidad como vicepresidente, si de verdad está empeñado en defender “la constitución política” como lo repite cada dos frases en las abundantes entrevistas que concede. Pero Angelino se niega a hacerlo, mientras se pone la sudadera de la Selección Colombia. Entonces aparece el otro paisano, don Roy, quien desde el 20 de julio insiste en hacerle exámenes a como dé lugar, antecedente necesario para declarar la vacancia. Después de tratar a Angelino como “llanta de repuesto”, ordena la visita de los médicos, tras un debate en el Senado donde 70 de sus 102 colegas lo respaldan. Y lo que sigue es bochornoso. Mientras el Vice dice primero que sí se deja hacer los exámenes, luego que no, y los médicos afirman que está “divinamente”, el presidente del Partido Liberal, dice que lo del examen es un golpe de Estado y luego dice que no, que no es un golpe de Estado. Y en tanto el expresidente Pastrana lo declara incapaz para ejercer la Presidencia, el expresidente Uribe respalda a Angelino. Faltando el concepto del Señor de los Milagros de Buga, se puede decir que el país está perplejo y el asunto obliga a consultar a los más altos heliotropos de la conciencia nacional. Triste espectáculo el que presenciamos, que demuestra lo lejos que están nuestros dirigentes de pensar en las instituciones antes que en intereses personales. Lamentable que Angelino no quiera actuar como cualquier persona y ande por las emisoras demostrando lo que trata de negar con sus palabras: que está enfermo. Y peor que don Roy continúe un show, que más parece un espectáculo de ambiciones que el interés sincero por las instituciones. Lástima, pero para eso no fueron elegidos.

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