¡A callar!

¡A callar!

Junio 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Muy incómoda es la libertad de expresión para quienes se han apoderado del poder con el discurso mentiroso del populismo. Por eso, Colombia es como una isla rodeada de regímenes empeñados en callar al periodismo para evitar la crítica o en comprar los medios después de estrangularlos para convertirlos en instrumentos de propaganda. Primero pasó en Venezuela. Una vez Hugo Chávez se tomó el poder completo, procedió a legislar contra lo que le pareció insoportable, aduciendo la necesidad de democratizar la información y garantizar el acceso de todo el mundo a los medios. A través de la ley Resorte le puso talanqueras de todo tipo al periodismo libre, mientras empezó a eliminar las emisoras que no fueran cercanas a su régimen. Así sacó del aire a Radio Caracas Televisión, el canal con mayor audiencia en Venezuela que se atrevía a criticar las barbaridades y la corrupción del gobierno.La otra estrategia fue expedir licencias para emisoras nuevas que le entregó, cómo no, a sus validos, ejemplo de su concepto de democracia. Y cortó la pauta oficial en los medios libres, amenazando con retaliaciones a quienes se atrevieran a hacer publicidad en ellos, con lo cual trató de apabullar a las voces disidentes. Y como no pudo lograr que la gente se apartara de Globovisión, la acorraló con multas y persecuciones para lograr que fuera vendida a un ‘empresario’ de su bolsillo que sabe de cualquier cosa menos de periodismo. Y al sur, el soberbio Rafael Correa no se queda atrás. Siguiendo el ejemplo de Chávez, el pasado viernes sacó su ley resorte, después de acosar sin medida a los periodistas que lo critican y a los medios que no se entregan al monopolio de comunicaciones que Correa ha montado en el Ecuador. Es el Estado que se pone al servicio de un régimen, el cual podrá juzgar por “acoso mediático” a cualquier periodista que se atreva a investigar al gobierno. Y que crea figuras como la ‘Superintendencia de Comunicación’ eufemismo para disfrazar la censura en todas sus formas. Hasta ahora, Colombia está a salvo de esas maniobras, a pesar de que su Vicepresidente y el Gobernador del Valle trataron sin éxito de silenciar a los periodistas y a los medios mediante la tutela. Pero por ahí anda el sombrío Iván Cepeda, Representante a la Cámara, proponiendo una ‘Régimen de Comunicación Democrática’ o ley Resorte dizque para democratizar la información en Colombia. Como andan don Roy Barreras y el Ministro del Interior pidiendo un cambio en la manera de informar sobre las negociaciones con las Farc, es decir, que no llamemos secuestro a los secuestros que comete la guerrilla, terrorismo a su terrorismo o masacres a las masacres. Esa es la guerra por la información que se vive en el vecindario y puede llegar a Colombia si quienes detentan el poder deciden defenderse silenciando el periodismo para ocultar abusos y corruptelas. Son las maniobras para poner a los periodistas a decir lo que los gobernantes quieren, callando la crítica y acosando a los medios que no son del agrado del gobernante y de los poderosos. Con lo cual no solo atentarán contra el periodismo independiente que se compromete con la gente y denuncia: estarán liquidando el derecho a disentir y a expresar lo que piensa, principio fundamental de la libertad en cualquier sociedad.

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