Ni derroche, ni contaminación

Junio 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

El agua genera y sostiene la vida –del ser humano y del Planeta-. El líquido vital, es un recurso natural que tenemos la obligación de cuidar, siguiendo dos grandes premisas: no derrocharla y no contaminarla. Por su riqueza hídrica, en el Valle del Cauca se deben hacer esfuerzos significativos para la protección de la calidad de las aguas de los ríos. Al mismo tiempo, las autoridades ambientales y de salud deben velar por el cumplimiento de las normas sobre la calidad de las aguas con ética y responsabilidad.Colombia, de acuerdo con la evaluación del desempeño ambiental que realizó la Ocde en 2014, encontró que como economía emergente tiene actualmente unos retos muy importantes en términos de calidad ambiental de sus recursos hídricos. Aunque, el gasto público en agua y saneamiento ha aumentado en los últimos años y el acceso a estos servicios ha mejorado, es evidente que se necesita mucha más inversión para prevenir y controlar la contaminación y proveer la infraestructura tecnológica de protección ambiental que requieren los ciudadanos para ser productivos y gozar de buena salud.De acuerdo con la Ocde, los costos anuales en salud relacionados con la mala calidad del aire y el agua equivalen al 2% del PIB colombiano. Pero llegan a ser más altos si se toma en cuenta el impacto que tiene en la salud el uso indiscriminado de mercurio y otros productos químicos peligrosos, principalmente en el sector minero. La minería ilegal en los Farallones ciertamente es una amenaza para la salud de los vallecaucanos.Los resultados de la evaluación ambiental de la Ocde benefician a todos los colombianos porque están dinamizando nuestro progreso en materia ambiental. Se puede inferir que como resultado de esta evaluación, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió la Resolución 631 a principios del año 2015, “por medio de la cual se establecen los parámetros y los valores límites máximos permisibles en los vertimientos puntuales a cuerpos de aguas superficiales y a los sistemas de alcantarillado público”. Esta resolución refuerza la normatividad ambiental, ya que se constituye en una valiosa herramienta que facilita el control sobre las sustancias contaminantes, que se generan por las actividades productivas que tiene manejo de aguas.La aplicación de la Resolución 631/2015 supone un cambio cultural hacia un mayor respeto por la calidad del agua, especialmente desde el sector privado. La resolución cobija todas las actividades industriales, comerciales o de servicios y que en su desarrollo generen aguas residuales. A partir del 2016, las empresas deberán hacer una medición más rigurosa y reflejar esto sobre sus declaraciones ambientales anuales de vertimientos.En el Valle del Cauca, existen laboratorios ambientales acreditados con buenas capacidades para la medición de las variables de contaminación. Algunos de estos laboratorios están disponibles en nuestras Universidades locales, factor que complementa la oferta, y a la vez facilita el acceso de las empresas a equipos dotados con tecnología de punta que se convertirán en los aliados que les facilitarán el cumplimiento de esta obligación ambiental, que va más allá de una reglamentación, sino de una profunda responsabilidad con el medio ambiente, comenzando por las personas.*Rector Universidad Javeriana CaliSigue en Twitter @RectorJaveCali

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