Lunares de la competitividad

Lunares de la competitividad

Noviembre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

En el informe sobre competitividad departamental, que publica anualmente el Consejo Privado de Competitividad, el Valle está de quinto a nivel nacional. En efecto, luego de Bogotá, Antioquia, Caldas y Santander, el Valle se ubica con un 33% menos que la capital del país. Es buena posición, pero deberíamos estar más a la cabeza. Lo preocupante es que se evidencian unos lunares dramáticos a los que habrá que ponerles mucha atención, tanto desde el sector público como del privado. Este índice busca medir la competitividad desde tres factores y 10 pilares. El primer factor es lo que llaman las condiciones básicas, que son medidas por las instituciones, infraestructura, tamaño de mercado, educación básica y media, salud y medio ambiente. El segundo factor es la eficiencia, estimado por medio de la educación superior y capacitación, y la eficiencia de los mercados. Finalmente, el tercer factor, la sofisticación e innovación, que es monitoreado por la sofisticación y diversificación y, finalmente, por la innovación y la dinámica empresarial.En el ranking estamos, pues, de quintas, con un promedio de 5,44 sobre 10. Bogotá, que está a la cabeza, obtuvo 8,13. El mejor factor es el de sofisticación e innovación en el cual el Valle ocupa el tercer puesto, lo que refleja un aparato productivo industrial que exporta. Mientras que el más bajo es el factor de eficiencia, donde ocupa el séptimo lugar, castigados allí por el deficiente desempeño de los mercados. Sin embargo, en lo que sí da vergüenza, es el de educación básica y media, donde ocupamos el penoso puesto 17 en el país entre 25. Frente a ello, tanto la nueva gobernadora, Dilian Francisca Toro, como los alcaldes, y en particular el de Cali, Maurice Armitage, tendrán que focalizar y hacer ingentes esfuerzos para mejorar. Igualmente, es escandaloso que estemos en el pilar del medio ambiente en el puesto 11 y en el de instituciones en el puesto 12. Es curioso, los tres lunares pertenecen a lo que el estudio llama condiciones básicas. Hay pues una asimetría en el desarrollo del Valle muy grande, pues nos vamos rajando en condiciones mínimas y, por otra parte, relucimos por innovación y sofisticación. Hay unas brechas insoportables para asegurar un tejido social integral. En el tema de la educación tiene muchas variables, en la gran mayoría no estamos tan bien. En cobertura preescolar llegamos al 53%, mientras que el mejor, Sucre está con una cobertura del 68%; en cobertura de primaria estamos 83%, mientras que el que está a la cabeza tiene una de 95.9%; en secundaria llegamos a una cobertura del 70%, mientras que Santander muestra una del 81%. En resultados estamos regular, en pruebas Saber 11 tenemos un promedio de 49 sobre 100 y Bogotá muestra uno de casi 54. En la calidad docente tenemos un indicador de 16, cuando el mejor, Quindío, tiene 28; en número de estudiantes por docente, tenemos un 41, mientras que el mejor tiene 22. En el campo de la inversión el Valle se queda atrás, con una cifra de 180 mil pesos por persona, mientras que Antioquia, “la más educada”, invierte 557 mil pesos. Este tipo de estudios comparativos y que se hacen regularmente permiten hacer un monitoreo, para que la dirigencia pública y privada, asuman un papel más activo en la corrección de los factores que están limitando la competitividad de la región.*Rector Universidad Javeriana Cali.

VER COMENTARIOS
Columnistas