De Roux, cura de la paz

De Roux, cura de la paz

Noviembre 19, 2017 - 11:35 p.m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

La designación del padre Francisco de Roux, S.J., como presidente de la Comisión de Verdad, es una garantía para el país de que el trabajo de esta comisión buscará ayudar al proceso de reconciliación de la Nación. Como lo ha señalado De Roux, “se trata de la verdad de todas las víctimas, a partir del dolor general, porque no hay colombiano que no haya sufrido en sí mismo o en su familia, amistades, organizaciones, el golpe de la violencia. No es una comisión contra nadie. Es contra la mentira”.

Francisco de Roux ha sido un apóstol de la paz, y no es casualidad que esté hoy en el liderazgo del equipo que se encargará de la complejísima tarea de extraer, organizar y publicar la verdad de lo sucedido en estos años de conflicto. Su experiencia lo avala, por ello, fue galardonado con el Premio Nacional de Paz, es miembro de la Legión de Honor de Francia, y tiene la Orden del Crisantemo de Japón, entre otros reconocimientos internacionales. Pero lo que es más importante es que estamos ante una persona que se la ha jugado por tender puentes entre los desavenidos y que ha buscado trabajar por la paz desde todos los rincones del país.

Fue él quien diseñó y puso en marcha el primer laboratorio de Paz en el Magdalena Medio. Por ello, en reconocimiento a su trayectoria y a una vida que ha estado trazada por la responsabilidad y seriedad, hace pocos años la Universidad Nacional le otorgó un doctorado honoris causa. Para quienes se quieran acercar a su experiencia, descubrirán a un verdadero adalid de la paz, que no ha escatimado esfuerzos para prestar su concurso como facilitador en momentos difíciles de la vida nacional, aún a costa de su propia integridad.

Por ello, es sencillamente triste que un senador de la República, por su cuenta en Twitter, sea capaz de escribir: “Santos sigue entregando el país a las Farc y al mamertismo radical. Ahora puso a un cura guerrillero (De Roux) dizque presidente de la ‘Comisión de la Verdad’; quien deberá empezar por contar su oscura verdad”. Esto lo afirma el senador Ernesto Macías Tovar, del Centro Democrático. En contraste, el exdecano de filosofía de la Javeriana, padre Vicente Durán Casas S.J., señaló al respecto: “llamar “cura guerrillero” a Francisco De Roux no solo es una calumnia injusta e infame. Es un señalamiento peligroso y mal intencionado, es inaceptable y repudiable desde todo punto de vista”.

Flaco favor le hace al país las aseveraciones de ese senador, al cual no le vendría mal retractarse. Y la retractación no sería para evitar líos judiciales, de los cuales y seguramente, saldría airoso el ofendido, (pero el P. De Roux nunca llegaría a esas instancias, pues no es su talante), sino porque el verdadero debate democrático va perdiendo objetividad y altura. Por ello, es lamentable que un senador utilice este tipo de artificios para sus fines políticos e ideológicos. Sus compañeros de partido, en un ejercicio de corresponsabilidad social y política, deberían censurar el recurso de la mentira como instrumento público, mediante el cual se lacera la democracia y se atenta infundadamente contra el buen nombre de un ciudadano.

La tolerancia y el respeto deben ser los elementos fundamentales que todos los colombianos debemos desarrollar alcanzar una convivencia pacífica, en medio de nuestras diferencias.

Si de algo se le puede señalar a Francisco De Roux, es que es el cura de la paz.

* Rector Universidad Javeriana Cali

Sigue en Twitter @RectorJaveCali

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