Dar el primer paso

Dar el primer paso

Septiembre 10, 2017 - 11:35 p.m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

El Papa Francisco nos visitó y su invitación fue para todos los colombianos y colombianas a dar el primer paso. ¿Cuál es la clave de lectura del viaje del Pontífice?

Esa clave nos la envió aún antes de llegar a Colombia: “Iré como peregrino de esperanza y de paz”, comunicó en un video que dio a conocer días antes del viaje. La esperanza, si se quiere, es uno de los pilares del mensaje cristiano. La muerte no tiene la última palabra, la esperanza en una vida en Dios es el objetivo, al tiempo que la esperanza en el amor, en la misericordia. El perdón es el gran dinamizador de la vida del cristiano, porque no hay una separación entre la vida de nuestra historia presente y luego de ella.

Una vez en Colombia y luego de los saludos protocolarios al Presidente y la Primera Dama, el muchacho que le entregó un regalo alusivo a la paz fue precisamente el hijo de Clara Rojas, Emmanuel, nacido en cautiverio y cuya historia conoce todo el país. Él encarna una víctima civil e indefensa al máximo nivel. Acto seguido saludó a muchas personas símbolo de todas las víctimas de violencia en el país, la mayoría miembros de las fuerzas del Estado, tanto de la Policía como del Ejército. Es una clave de lectura encarnada de la visita del Papa Francisco. Las víctimas como eje central para construir la paz.

Luego del primer periplo en papamóvil al llegar a la Nunciatura Apostólica, lo estaban esperando lo que podríamos llamar las víctimas de la violencia estructural del país. Los jóvenes que son excluidos y que caen en las garras de las drogas. Excluidos del sistema por la negación de oportunidades en un país escandalosamente inequitativo. Los muchachos que son acompañados por la administración Distrital de la capital del país en todo su proceso de recuperación y reinserción a la vida social. Allí el Papa les pidió que no se dejaran arrebatar la alegría ni la esperanza. Reiteradamente señaló que son ellos los llamados a jalonar la transformación del país, y pidió que, dándoles confianza a los jóvenes, se asegure que las nuevas generaciones asuman sus responsabilidades.
El Papa fue muy claro cuando señaló la inequidad como la fuente de las violencias en el país. Las estructuras de inequidad son las que hay que trabajar para construir la paz sobre bases firmes. Dio un criterio de discernimiento muy sencillo y humano: invitó a mirar a los pobres a los ojos al tomar decisiones. El trabajo por el bien común por encima por los egoísmos y particularidades. Es una invitación a la construcción de lo público. Y suplicó que los colombianos no caer en la tentación de la venganza. Al contrario, nos exhortó a perder los miedos y a convertirnos en constructores de la paz y promotores de la vida. Una combinación fundamental. Ese binomio hace recordar su encíclica Laudato Si, que llama la atención sobre el cuidado de la casa en común, donde afirma que la crisis que vive el mundo es una sola y doble: la crisis socio-ambiental. La ecología integral como manera de reconciliarse con la creación y con los demás.

Finalmente, a los obispos les dijo que vivieran con pasión su tarea de evangelizar. Bien vale la pena que todos los cristianos nos apoderáramos de nuestras tareas de difundir y vivir el Evangelio con pasión. Con su humildad, el Papa se mostró vulnerable y con la sencillez que lo caracteriza, solicitó de manera reiterada que rezaran por él, lo que ha hecho desde el día de su elección como cabeza de la Iglesia Católica. Su humildad es ejemplo, así nos invita a reflexionar sobre la necesidad de bajar muchos escalones de la soberbia en que hemos ubicado en nuestras vidas.

Estas son unas primeras reflexiones sobre la visita del Papa Francisco. Sus palabras seguramente van a resonar en nuestros corazones y sin lugar a dudas nos impulsarán a tomar primeros pasos, para responder, como Jesús lo haría en nuestro lugar.

*Rector Universidad Javeriana Cali

Sigue en Twitter @RectorJaveCali

VER COMENTARIOS
Columnistas