Arquitectura familiar

Noviembre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

Al finalizar el sínodo, a la espera del documento oficial, el Papa Francisco dio un sello particular a las discusiones: “El primer deber de la Iglesia no es condenar sino proclamar la misericordia de Dios”, lo que significa que hay una perspectiva pastoral. La centralidad no está entonces en la doctrina, ni mucho menos en el dogma, sino en las personas. No fue un sínodo de muchas decisiones, sino como lo dijo el Papa, de “caminar juntos”, de oír diferencias, de poner temas francamente, de buscar nuevas formas de responder a las situaciones del mundo de hoy.Las discusiones parten de un sentido realista de la crisis de la familia como oportunidad de esperanza y no como una tragedia. Piden a todos los cristianos saber acoger, saber escuchar, saber buscar alternativas para sanar las heridas, saber perdonar.El segundo punto importante es la preparación de los matrimonios, en los cuales más que la formalidad de un curso prematrimonial, la clave está en el acompañamiento de las familias con más experiencia, que ayuden con ejemplo, fe, discreción y afecto a los matrimonios jóvenes. Familias ayudando a otras familias.Tercero. Mayor compromiso de los padres en la educación sexual y la vida afectiva de sus hijos, así como la apertura a la vida y el significado de la vida de los hijos como fruto del amor.Cuarto. Reconoce que hay jóvenes que conviven pero que son estables y están abiertos a la vida, es decir, viven el espíritu de fidelidad del matrimonio. La invitación es entonces a que se acompañen pastoralmente para que decidan recibir la gracia del sacramento.Quinto. Las personas que se han divorciado y vuelto a casar civilmente deben discernir espiritualmente, acompañados de un sacerdote, cómo participar de la vida plena de la Iglesia a partir de ese juicio de conciencia.Sexto. Los homosexuales deben ser acogidos como personas en toda su integralidad y respetar su dignidad. Pero se insiste en que las uniones homosexuales no son análogas con el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia.Séptimo. Acogida, solidaridad y respeto por las familias emigrantes, por sus creencias y culturas. Entre otras, se recomienda a la Iglesia acoger el sentir de las mujeres en sus decisionesHay una clave de lectura para esta nueva arquitectura familiar, que el Papa ubica en el diálogo en un contexto intercultural: “Y -más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia- hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado”.Hay pues, una invitación del Papa a asumir el tema de la familia con mayor acompañamiento y misericordia. Y no con un legalismo que asfixia al amor y al espíritu. El Papa dijo al concluir: “Que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón”.*Rector Universidad Javeriana Cali

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