Un ‘moderado’ en Irán

Junio 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Todo es relativo. Con eso en mente observo el desmesurado optimismo que rodea la victoria de Hassan Rohani en las elecciones presidenciales en Irán y noto como políticos y diplomáticos la proclaman anunciadora de una nueva era de entendimiento entre Irán y Occidente, después de décadas de desacuerdos agresivamente expresados. Por lo tanto exhortan a ayudar a Rohani a realizar los cambios anhelados por los iraníes, levantando sanciones económicas e invitando a Irán a los foros democráticos del mundo.¿Qué se espera de Rohani? En el aspecto interno que defienda los derechos de la mujer y alivie la presión policiva en las universidades y el arte. Que libere a miles de prisioneros políticos que se pudren en las cárceles. En el aspecto externo, - preocupación de la comunidad internacional- que negocie seriamente los términos de su programa nuclear que Irán afirma pacífico, pero resulta bélico y peligroso a los ojos de expertos. Ante los desafíos y entusiasmos surgen también dudas sobre el futuro comportamiento de Rohani y su supuesta moderación. Especialmente con el programa nuclear. Lo cierto es que Rohani ganó las elecciones por amplio margen y la participación fue masiva porque los iraníes (encabezados por los jóvenes) aspiran acercarse a la comunidad internacional y hacer las paces con EE. UU. También quieren voltear la página sobre la tenebrosa era de Ahmadinejad, odiada por su poca civilidad en la proyección del país en el exterior y no le perdonaron el fraude cometido a su favor en las elecciones del 2009. Tenían que reivindicarse y lo hicieron al votar por Hassan Rohani, el único candidato ‘moderado’ tolerado por el Líder Supremo Ali Khamenei, quien maneja al país con mano de hierro y escogió a quienes aspiraban al cargo presidencial, dejando la posibilidad para que Rohani pudiera ganar. Una posibilidad buscada por Khamenei quien tras años de enfrentamientos con los occidentales condenó a Irán al aislamiento y a sanciones económicas que afectaron dramáticamente el nivel de vida de sus conciudadanos. Para salir de una situación interna insoportable Khamenei tenía que ceder. Y la manera de hacerlo fue darle un contentillo al pueblo iraní y a la opinión internacional permitiendo que un ‘moderado’ acceda al poder. En parte, logró su cometido dado el entusiasmo suscitado por la victoria de Rohani. Pero, por fortuna existen los expertos que advierten contra optimismo y aconsejan esperar a ver si las acciones del nuevo presidente corresponden a las expectativas.Lo cierto es que Rohani no es el ‘moderado’ que en Occidente consideran. Todo es relativo. El fue socio y compañero de las Guardas Republicanas desde el comienzo de la revolución islamista y amigo de Khamenei. Sobre el programa nuclear asumió el papel de negociador entre los años 2003 y 2005 y procuró incluir a Irán en el protocolo de la Agencia Nuclear mundial obligando al país a someterse a controles sobre la legitimidad de sus trabajos. Pero Irán jamás respetó los tratados firmados. Ahora Rohani promete ‘tranquilizar’ la opinión sobre el programa nuclear iraní pero no de pararlo. Tampoco puede hacerlo ya que es de responsabilidad exclusiva de Khamenei quien lo convirtió en bandera nacional. Por otra parte Rohani no repite las agresiones verbales de Ahmadinejad quien negaba el Holocausto y quería “borrar a Israel del Mapa”. Pero no se muestra amigo de Israel; lo acusa de beneficiarse de las sanciones aplicadas a Irán. Para acentuar más la dudas sobre su moderación Israel reveló que Rohani integró el comité terrorista que coordinó el atentado a la organización judía Amia en Buenos Aires en 1994 y le costó la vida a cerca de 90 personas.

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