Tiempos adversos

Noviembre 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

El mundo anda mal y suscita los peores presagios. Las primaveras árabes se tornaron helados inviernos; la crisis económica provoca desempleo y vuelve a las gentes intolerantes; en África las hambrunas y las epidemias no ceden; los chinos se tragan y desmolarizan al mundo... Y en medio de todo avanza, obstinada y sigilosa una amenaza mayor que nos viene de Irán y a la cual no se presta la atención que se merece. Es la amenaza nuclear iraní, mil veces confirmada por expertos y ahora oficializada en un reporte de la ONU que asegura que muy pronto el país de los ayatollah podrá fabricar armas atómicas. Las reacciones no se hicieron esperar: ¡Hay que parar a Irán cuanto antes! Pero, ¿quién se encargará de tan complicada tarea en estos momentos de crisis económica y violencias generalizadas? Extrañamente el mundo, en su conjunto, (incluyendo a las muy ricas monarquías árabes del Golfo), mira hacia Israel porque sabe que este país es sin duda el más sensible a la amenaza. Israel es en efecto un país de supervivientes; el Holocausto hace parte de su ADN y durante sus 63 años de vida ha demostrado que la seguridad de sus ciudadanos pasa por encima de todas sus demás obligaciones. Es un país que después de su creación por la ONU en 1947 (simultáneamente con la creación de un Estado Árabe palestino que fue rechazado por los mismos palestinos árabes), libró múltiples guerras de exterminio en su contra, en 1948, 1956, 1967, 1973... dos guerras en el Líbano para neutralizar a los terroristas que acosaban sus fronteras; varias intifadas; atentados suicidas contra su población civil, etc. Además el mundo cree que Israel tiene experiencia para ataques selectivos contra instalaciones nucleares que amenazan su seguridad: lo hizo en 1981 contra el reactor Osirak de Sadam Hussein en Iraq y en 2007 contra el reactor sirio Al kibar... Y que Israel es fuerte y puede llevar la misión sin ayuda. Es verdad: Israel es fuerte y éste es el defecto que sus enemigos le reprochan sin pensar, por un minuto, que para este minúsculo país la fuerza militar es una necesidad vital. Pero tiene su alto costo y su gente está agotada. No hay familia en Israel que no tenga a sus jóvenes prestando servicio militar con el sacrificio que ello representa. Por eso la idea de destruir las instalaciones nucleares de Irán y que el mundo quisiera que Israel asumiera sólo suscita un acalorado debate entre los israelíes. Por un lado ellos entienden que serían el primer blanco de una bomba nuclear iraní, ya que el mismo Ahmadinejad no deja de repetir que quiere “borrar a Israel del mapa”. Por otro lado, consideran que un Irán nuclear es amenaza mundial y una guerra en su contra debe ser responsabilidad de todos.Los israelíes inclinados a atacar las instalaciones nucleares iraníes aseguran que el tiempo corre a favor de Irán y que el peligro para la supervivencia de Israel es real. Fugas mediáticas (quizás deliberadas), aseguran que el primer ministro Netanyahu y su ministro de Defensa, Ehud Barak, apoyan el ataque y creen que puede llevarse a cabo exitosamente, pese a enormes dificultades...Quienes se oponen sostienen que tendría efectos negativos: provocaría una guerra regional; agudizaría la crisis mundial al disparar el precio del petróleo; cobraría muchas vidas humanas; radicalizaría aún más las revoluciones árabes y legitimizaría las ambiciones nucleares de Irán. Para ellos la mejor solución sigue siendo diplomática, con sanciones más duras y una guerra ‘secreta’ que Israel ya viene librando: como con el virus Stuxnet que infiltró los programas nucleares iraníes y los inhabilitó por un par de años o el misterioso ‘accidente’ ocurrido en una planta nuclear cerca de Teherán... El tema se debate y nadie descarta la opción militar que según los expertos se concretaría a principios de la primavera 2012... Terrible perspectiva.

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