Revolucion de los ‘iluminados’

Junio 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Lo que pasa en Turquía hay que observarlo con atención. Me resulta prometedor de un futuro mejor. La gente se pregunta por qué se sublevan los turcos si su economía está boyante. Es cierto. Pero quienes protestan en Turquía no son desempleados ni víctimas de una economía deficiente o abusiva. No es ‘La economía estúpida’ como suele ocurrir. Quienes protestan son los ‘iluminados’, la gente instruida y emancipada que batalla a favor del modernismo en peligro en su país; lo secular vs lo religioso; la luz vs la oscuridad. La revolución turca es la expresión de una sociedad que rechaza un gobierno que los quiere someter a leyes religiosas que no aceptan y reinventan el califato musulmán del cual los sacó Kemal Mustafa Ataturk, fundador de la República de Turquía. Es importante conocer el papel de Ataturk en la transformación de la sociedad turca. Después de la Primera Guerra Mundial y la derrota del Imperio Otomán, este visionario oficial tomó las riendas de Turquía y decidió hacer de su país una nación moderna y colocarla en Europa. Y comenzó con lo esencial; es decir, volverla secular y separar la religión de los dominios públicos. Luego se concentró en la educación que decretó obligatoria en primaria y construyó centenares de escuelas. Luego liberó a la mujer y la hizo igual al hombre al otorgarle plenos derechos en el matrimonio y la política. También promovió la ‘vestimenta a la occidental’, la venta libre del alcohol, el acceso a todo tipo de información o cultura... Y cambió el alfabeto turco, del árabe al latino con el fin de facilitar la educación y los intercambios culturales con el mundo exterior. En política internacional Turquía, bajo Ataturk, simbolizó y defendió el pacifismo que perduró y abrió el país al turismo más multitudinario.Después de vivir casi un siglo bajo el sello secular y moderno de Ataturk, llegó al poder Recep Tayyip Erdogan, en el año 2002, electo -y reelecto- como primer ministro. Es un musulmán religioso y su esposa lleva el velo, pero al asumir su cargo prometió no imponer una agenda política religiosa. Pero no cumplió y a lo largo de diez años de gobierno consiguió introducir leyes islámicas que terminaron con exasperar a la opinión. Respecto a la mujer, Erdogan permitió el porte del velo en universidades y empleos públicos y decretó restricciones sobre el uso de la píldora anticonceptiva y el aborto. Respecto a la educación incluyó la enseñanza religiosa en la primaria. Sobre el uso del alcohol aprobó una ley para vetar su venta y uso durante varias horas de la noche. Por otra parte se dio a la tarea de eliminar a los ‘contra-poderes’ que lo antagonizan. Y fue así como purgó al ejército de los altos mandos que no se habían alineado con su política y que eran los guardianes del legado de Ataturk. También encarceló a centenares de periodistas, estudiantes, sindicalistas y otros líderes de la opinión con el fin de silenciarlos. Y quiso transformar a Turquía físicamente, eliminando a un sinnúmero de monumentos parques, teatros, centros culturales, el aeropuerto etc., que recuerdan la era Kemalista. El detonador de la actual revuelta fue precisamente causado por el intento de construir un centro comercial en la legendaria Plaza Taksim en Istambul. Finalmente Erdogan no es un pacifista. Es un líder arrogante y ambicioso que anhela un papel destacado en todo el mundo musulmán. Su meta es el liderazgo de la corriente sunnita y creyó lograrla al oponerse al shiíta Bashar el Assad en Siria, pero su pueblo le reprocha la intromisión y reciente el alto precio que paga en el proceso. Entretanto lo árabes sunnitas (Egipto, Arabia Saudita, Emiratos, Jordania y otros) lo miran con recelo. Erdogan no es árabe y los sunnitas árabes nunca lo van a considerar su líder.

VER COMENTARIOS
Columnistas