Realismo sin magia

Realismo sin magia

Junio 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

El cine es un reflejo de la realidad, si no se le inculca la cuota de magia patentada por García Márquez se vuelve demasiado cruel, insoportable. Es lo que sucedió en la selección oficial del último Festival de Cine en Cannes. El más fiel testimonio de lo que pasa en todo el mundo, dada su amplia proyección y la calidad exigida. La 68 edición que finalizó hace pocos días se distinguió por su realismo a ultranza, desprovisto de toda magia que pudiera aliviar su contenido. Resultado: el festival se desarrolló en un ambiente lúgubre, pesimista y agobiante. ¿Y el entretenimiento en todo esto? ¡Nulo! Exceptuando el respiro que aporto ‘Un hombre irracional’ de Woody Allen (muy lograda por cierto) y la felicidad que nos produjo la delegación colombiana con trabajos aplaudidos y celebrados.La tan codiciada Palma de Oro a la mejor película del año en Cannes recayó en un ‘palo’ del realizador francés Jacques Audiard, quien nos había regalado la excelente ‘El Profeta’ hace pocos años. Buena, sin duda alguna, pero no la mejor del lote y ningún pronóstico la consideraba triunfadora. Se trata de ‘Dheepan’ que relata la tragedia de una familia de emigrantes de Sri Lanka que sólo hablan tamil y huyen de la violencia de la guerra en su país para encontrar otra violencia en los barrios bajos de París.El ‘Gran Premio’ recayó en la película húngara ‘El hijo de Saul’ del realizador Laszlo Nemes. Es a mi parecer (y de muchos) la mejor película del Festival. Penetra la entraña de los campos de concentración durante el Holocausto y la cotidianidad infernal de un ‘SonderKommando’ (unidad de judíos utilizados por los SS nazis para llenar los hornos crematorios) y darse cuenta hasta qué punto es tan víctima como los infelices que ayuda a eliminar. Es a mi parecer la película más sensible y más perturbadora sobre el Holocausto que he visto en mi vida. Y he visto muchas. El premio a Mejor Director fue concedido al famoso taiwanes Hou Hsiao-Hsien por ‘Los Asesinos’ y que según los expertos habría merecido la Palma de Oro por su extraordinaria ambientación y fotografía. Sin embargo a mi me aburrió el tema que remonta a la edad media con acrobáticas matanzas con armas blancas. El Premio del Jurado fue atribuido a la extraña película griega ‘The Lobster’ del realizador Yorgos Lanthimos. Se trata de una experiencia cinematográfica basada en simbolismos sobre los absurdos de las dictaduras y las ansias de libertad de sus víctimas. El premio a la mejor interpretación femenina fue compartido por la actriz y realizadora francesa Emmanuelle Bercot por su excelente papel en ‘Mi rey’ de Maiwenn, y la británica Rooney Mara que en cambio me pareció ‘floja’: en un difícil papel como lesbiana en ‘Carol’ de Todd Haynes. El premio a la mejor interpretación masculina fue unánimamente aplaudido al ser concedido al francés Vincent London en ‘La Ley del Mercado’ de Stephane Brize; un drama social que sin él no valdría mucho. El mejor guión adjudicado al mexicano Michel Franco en ‘Chronic’ y la Cámara de Oro a la mejor opera prima de un realizador colombiano y caleño César Augusto Acevedo por ‘La Tierra y la Sombra’ llenaron de gloria la participación latinoamericana en Cannes.

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