¿Putin, no tan genial?

¿Putin, no tan genial?

Octubre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

El presidente ruso Vladimir Putin acapara las noticias por sus acciones intempestivas en el escenario mundial. ¡E impresiona! Es incluso apreciado por ello ya que a ojos de la opinión pasa por un dirigente fuerte, coherente, frío, calculador y estratega genial. Él a pesar de la aguda crisis económica en su país impone su voluntad sobre los más ricos y poderosos occidentales, incluyendo Estados Unidos. Sin embargo surgen opiniones disonantes que alegan que Putin es un estratega mediocre y que si bien le hace daño a Occidente termina perjudicando a su propio país. En sus acciones predomina un nacionalismo nefasto y una enorme dosis de ego personal. Un libro titulado ‘El Nuevo Zar’ del norteamericano Steven Lee Myers relata el recorrido político de Putin sembrado de maniobras poco éticas para eliminar opositores y construir el mito de una personalidad indomable. Y demostrar que bajo su mando, Rusia impone su voz en todas las decisiones mundiales. También aparecieron analistas políticos de ‘Think Tanks’ (centros de estudios e investigación) prestigiosos que critican severamente el manejo político y militar en Rusia. Veamos. El ejemplo de Ucrania resulta revelador. Sucedió cuando en el año 2013 el presidente ucraniano Viktor Yanukovitch -moderado y amigo de Rusia- quiso emanciparse y acercarse de la Unión Europea. Putin, muy enojado, reaccionó con amenazas de guerra y boicot comercial; el incidente generó un resentimiento popular ucraniano contra Rusia. Luego, y después de múltiples sobresaltos, Yanukovitch abandonó su cargo y su gobierno fue reemplazado por otro, aún más pro-occidental. Entonces, enfurecido, Putin anexó Crimea, (un encarte económico, según los entendidos) y apoyo, sin mucho disimulo, una rebelión armada y pro-rusa al este de Ucrania. Lo que suscitó más odio y resentimiento en su contra. Además de una enorme desconfianza de los europeos que alentó nuevas candidaturas de adhesiones a Otan (Suecia y Finlandia) deseosas de protegerse de la amenaza rusa. Y drásticas sanciones económicas contra Moscú; sumadas a la baja del precio del petróleo debilitaron aún más la muy seria crisis rusa. Conclusión: la aventura ucraniana de Putin registra un resultado negativo.Ahora Rusia interviene militarmente en Siria para impedir la inminente caída del régimen de Bashar el Assad que apoya desde el año 2011. Al principio lo hizo contra una rebelión moderada pero a lo largo de los años y de millones de víctimas, el conflicto degeneró en guerra civil generalizada, caos, fanatismo y horripilante violencia. La intervención militar de Moscú se explicó como dirigida exclusivamente contra el bárbaro Estado Islámico (EI) dueño de la tercera parte de Siria y que todo el mundo (Estados Unidos, Europa, todos) quiere derrotar. Pero los primeros bombardeos rusos desmienten lo explicado ya que se efectuaron en contra de rebeldes ajenos al EI y son ayudados por Estados Unidos. Lo que podría llevar a enfrentamientos directos entre rusos y occidentales, con las consecuencias del caso. Entretanto los países sunitas del Golfo, muy asustados, corrieron a apoyar con más dineros y armas a los rebeldes de su escogencia que combaten a Assad. Por su parte Irán y Hezbollah que son shiitas respaldan con más firmeza (y esperanza de ganar) al tambaleante presidente sirio. La situación se vuelve aún más violenta y complicada por la intervención rusa. Dicen que no salvará a Assad y dificultará la eliminación del bárbaro Estado Islámico. ¿Otro resultado negativo en la hoja de vida del no tan genial Putin? Quizás...

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