Obama, ¿inexistente?

Octubre 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

¿Qué le pasa a Barack Obama? Vacila, se contradice y se ahoga en problemas. Muy diferente al carismático y optimista que ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2008. En su segundo término parece disminuido, inexistente. Y nos preocupamos.A nivel interno Obama se debate en multiples líos que debe dilucidar cuanto antes. Uno sería aquel escándalo del espionaje masivo que su país ejerce sobre casi todos los países del mundo, incluyendo sus más fieles aliados. Francia, Inglaterra, Italia, Israel, Brasil, México y demás descubren de repente -y gracias a Edward Snowden- la magnitud del espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional. Ellos sabían que existía -también lo practican- pero nunca se imaginaron que llegara a tal punto de penetración. El colmo fue saber que el celular personal de la canciller alemana, Angela Merkel, estaba intervenido. Por tal motivo Obama enfrenta duros reproches, tratando de explicar, sin mucho convencer ni conciliar.Otro lío interno fue el ‘Shutdown’ o cierre por quiebra del Estado y que por fortuna se neutralizó hace un par de días (en realidad pospuso su solución hasta principios del año próximo), para permitir a Obama ocuparse del seguro de salud apodado Obamacare que debía presentar al gran público. Pero -¡horror!- tuvo que suspenderlo por un infarto electrónico que inhabilitó el proceso. Coincidencia, mala suerte o complot. Nadie sabe. Lo cierto es que el presidente pasa por un mal rato, sin control de la situación.En el exterior Obama también parece incoherente o inexistente. Y en el Medio Oriente su intervención se vuelve especialmente patética. En Israel, el aliado más fiable de Estados Unidos en la región, resienten que Obama haya sucumbido ante la supuesta moderación del nuevo presidente iraní, Hassan Rouhani, calificado por los israelíes como “lobo disfrazado de oveja“. Ellos insisten que no hay que creer su disposición a renunciar a su programa bélico nuclear y no hay que aliviar sanciones que lo obligaron a cambiar de tono. Obama, más confiado que Israel respecto a Irán (está menos amenazado), se prestó a negociaciones con Rouhani que inquietan a muchos. Entre otros, los miembros de la Liga Árabe encabezados por Arabia Saudita que comienzan a revisar su alianza con Estados Unidos y le buscan salida. En Egipto nadie entiende el comportamiento de la administración Obama con el proceso revolucionario egipcio. Por haber desbancado al presidente (electo en el 2012, Mohamed Morsi) miembro de los Hermanos Musulmanes el Ejército egipcio fue tildado de antidemocratico y merecedor del castigo de retirarle la ayuda económica que les brinda Estados Unidos desde hace más de 30 años y fue parte del acuerdo de paz entre Egipto e Israel. Ignorando que el Ejército egipcio actuó por pedido de 30 millones de manifestantes que salieron a la calle (el 30 de junio) a expresar su rechazo a los Hermanos Musulmanes por considerar que usurparon la revolución y la desviaron hacia un rumbo islamista que los egipcios nunca desearon. Resultado: en Egipto todos odian a Obama y buscan otros aliados, encontrando a Rusia dispuesta y ávida a tomar el relevo. En Siria el Presidente norteamericano tampoco da pie con bola, perdió toda autoridad al fallar a las ‘líneas rojas’ relacionadas con armas químicas que el mismo fijó y que el régimen de Damasco violó. Rusia se benefició de su torpeza y afirmó su presencia en una región que tuvo que abandonar después de la caída de la Unión Soviética. Y eso sin hablar de Turquía que se está acercando de China, otro gigante que extiende sus zonas de influencia en la región...

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