¿Obama, ‘incorrecto’?

Julio 31, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Barack Obama se transformó: desde hace pocos meses está ‘bailando’ con dictadores de la peor calaña y actuando ‘políticamente incorrecto’. ¿Qué pasó? Al parecer se dio cuenta que su política exterior ha fracasado y aislado; perdió credibilidad. Entretanto, sus rivales se aprovecharon de la situación, aunque no todos les resultan inquietantes: Rusia no es tan fuerte como el ego de Vladimir Putin cree, y Europa, desunida y emproblemada, no representa mayores desafíos. En cambio el rival que más amenaza a Obama y lo obliga a reaccionar sin demora es China. Aquel gigante económico que sin hacer ruido ni ponerle trabas a nadie en cuestiones éticas o de derechos humanos se fue incrustando alrededor del mundo, desplazando a Estados Unidos y apoderándose de sus zonas comerciales y de influencia. Y Obama decidió cambiar de estrategia: ahora es ‘pragmático’ e incluso políticamente incorrecto en cuanto a socios y amigos. Veamos. Todo comenzó cuando decidió ‘reconciliarse’ con Cuba y proponer la abolición del severo embargo que durante décadas su país había impuesto a la isla castrista. Luego restableció relaciones diplomáticas, con apertura oficial de embajadas. Un cambio repentino y monumental que justificó con el argumento válido de que el embargo no arregló el problema. Lo malo es que Obama tampoco recibió gran cosa por su generoso gesto: los hermanos Castro siguen en el poder y hasta el momento no muestran que cederían en materia de libertades y derechos humanos. Entonces, ¿por qué Obama optó por la ‘reconciliación’? Simplemente porque la pelea con la isla castrista le había cerrado las puertas de la mayoría de los países latinoamericanos que consideran a Cuba como un familiar propio y víctima del imperialismo yanqui -por más pecados que cometa-. Y lo defienden como tal. Entretanto, China iba incrementando y extendiendo su presencia en América Latina. Un ejemplo: en el pequeño Ecuador se calcula que las inversiones chinas alcanzan los 11 mil millones de dólares y van en aumento, con la intención de invertir en forma similar o aun mayor en todo el continente latinoamericano. Al eliminar el obstáculo cubano, Obama entra a competir y a recuperar el puesto que (considera) le corresponde en la región.Lo mismo pasó con el acuerdo nuclear con Irán: diseñado y propulsado por Obama, con el fin de posponer la fabricación de armas nucleares iraníes por unos diez años. (¿Y después qué?). Lo malo es que Obama impuso un acuerdo con los ayatollahs iraníes a sabiendas que son opresores, violadores de derechos humanos, persiguen a los disidentes en general, a las mujeres, a los periodistas, a los artistas, a los homosexuales, patrocinan el terrorismo... y exhiben a ahorcados (condenados a muerte) en las plazas públicas. Al hacerlo, Obama colocó a sus aliados tradicionales en situaciones de gran peligro: como Israel, que Irán amenaza abiertamente de “borrar de la faz de la tierra”, o los países sunnitas del Golfo, que temen que un Irán shiita fabrique armas atómicas para doblegarlos. Pero el acuerdo se firmó con el objetivo de recuperar oportunidades de comercio para norteamericanos y europeos de mano de los chinos que las aprovechaban solos y sin competencia. Finalmente tenemos el viaje de Obama a África. Disfrazado de ‘reunión de familia’, su encuentro con los dirigentes kenyanos y etiopes -criminales de guerra y corruptos hasta la medula- le permitió proyectarse como un ‘mejor’ socio comercial que China, que invierte en África cerca de 222 billones de dólares al año. ‘Business is business’, aunque políticamente ‘incorrecto’.

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