‘No’, no ganó

Marzo 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

La película ‘Amour’ del realizador austriaco Michael Haneke se llevó el Oscar a la mejor película extranjera, el domingo pasado. ‘No’, del chileno Pablo Larrain, figuró entre las cinco finalistas, en competencia por el mismo galardón y aunque no ganó es una película excelente que recomiendo. Además suscitó acaloradas polémicas sobre su tema y la manera de tratarlo que resultan reveladores sobre la historia política de Chile cuando en octubre de 1988 un plebiscito que exigía responder ‘Sí’ o ‘No’ a la gestión gubernamental obligó la retirada del dictador Augusto Pinochet después de 15 años en el poder.Vale la pena ver ‘No’ por múltiples razones. Primero, por el aspecto cinematográfico que Larrain maneja con maestría. Cuenta la historia (inventada) de un joven publicista, separado de su esposa y responsable de un hijo pequeño, quien logra sobreponerse a sus problemas familiares para encargarse de la campaña antipinochista que llevaría el ‘No’ a la victoria. ¿Cómo? Se distanció de las tácticas rutinarias de denunciar y envilecer a la dictadura y en cambio aportó un mensaje de esperanza y felicidad, expresado por medio de canciones, bailes y slogan alegres y atractivos. El todo se desarrolla dentro de una ambientación perfecta de los años 80, con los modelos de carros de la época, la vestimenta, los peinados, la música, el lenguaje mismo y expresiones características... Y obviamente la muy buena interpretación de los actores encabezados por el conocido Gael García Bernal en el papel del inspirado publicista. La película termina sobre un final feliz, tanto profesional para el publicista cuyo trabajo logra su cometido como familiar, ya que vuelve a reunirse con su familia. También vale la pena enterarse de las polémicas que surgieron en torno a ‘No’, para mejor evaluarla. En efecto, el tema tratado por Larrain no gustó a los amigos de Pinochet por razones obvias y ellos lo acusaron de distorsionar los hechos. Pero tampoco gustó a los izquierdistas quienes lo encontraron demasiado simplista. Ellos alegan que él ‘No’ ganó en el plebiscito de 1988 no tanto por su mensaje optimista y feliz sino por el arduo trabajo que los antipinochistas realizaron para concientizar a los chilenos sobre la oportunidad de participar en una decisión nacional de vital importancia. Y convencerlos que se puede vencer al dictador, por más brutal que sea, con el arma del voto masivo. Con estos propósitos se dieron a la tarea de visitar a los chilenos casa por casa y registrar a más de 7,5 millones de votantes. Obviamente Pablo Larrain se defiende recordando a sus críticos (con razón) que él es un cineasta y no un historiador. Que su película nunca pretendió ser un documental, ceñido a los hechos y que, como cualquier obra de arte, se da el lujo de enfocarla dentro de un argumento imaginado para darle coherencia y subrayar los aspectos históricos que más lo atraen. Y que la idea de insuflar optimismo a la campaña del ‘No’ le pareció esencial.Otra noticia importante relacionada con la película: a raíz de la proyección de ‘No’ a nivel mundial, el Gobierno norteamericano acaba de revelar documentos -archivados hasta ahora como ultrasecretos- que dicen que en 1988 el dictador Augusto Pinochet quiso utilizar la fuerza militar para anular el plebiscito. No lo hizo porque tanto Washington como el alto mando militar chileno se negaron a respaldarlo.

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