No "es la economía, estúpido"

No "es la economía, estúpido"

Noviembre 09, 2012 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Las sociedades libres cambian y se sensibilizan de multiples maneras, según las circunstancias. La norteamericana, quizas la más representativa, lo confirmo en las elecciones presidenciales más renidas de los últimos tiempos, dando la victoria y la reelección al demócrata Barack Obama. Una victoria que se suponía imposible según criterios establecidos desde hace 20 años, cuando el malhablado pero talentoso James Carville, asesor de la campaña del entonces candidato Bill Clinton introdujo la idea que la prioridad de cualquier votante es y será siempre “la economía, estúpido”. Con ello logro que Clinton derrotara a George H.Bush (padre) quien acababa de cumplir un primer termino glorioso, ostentando logros como el fin de la Guerra Fría y la victoria contundente en la primera Guerra del Golfo así como una popularidad del 90%. Pero al colocar la economía como prioridad de su programa de gobierno, Clinton desbanco a Bush (padre) y llegó a la Casa Blanca por la puerta grande.Esta vez la economía no fue la clave de la reelección de Barack Obama. Al contrario, en este campo el balance de su gestión a lo largo de su primer termino resulto menos que mediocre. Entonces ¿por qué gano? Al parecer porque la sociedad norteamericana cambió y sus prioridadees se volvieron otras: con más sensibilidad social, menos materialista y también más moderna y abierta. Y por lo tanto, más identificada con la personalidad de Obama que con su contendor republicano Mitt Romney. Lo que ahora cuenta es “el hombre, estúpido”, según una columnista francesa .Lo cierto es que, a pesar de sus buenas propuestas sobre el problema económico, Romney nunca logró convencer totalmente de sus buenas intenciones. La gente sentía que le faltaba humildad y sensibilidad social. Demasiado rico quizas, elitista y encerrado en las posiciones retrogradas y caricaturescas de los integrista religiosos. Los inmigrantes de todo tipo y en especial los hispanos, las minorías negras y judías, las mujeres y los homosexuales no votaron por Romney. No podían respaldar a un candidato que contaba en sus filas a gente como el diputado Todd Akin quien sostuvo, sin pudor, que las mujeres violadas debían aceptar su tragedia como una voluntad divina y asumirla como tal. O que el senador Kris Kobach se ensañe contra Obama para dudar de su religión, su lugar de nacimento y la legitimidad de su candidatura presidencial. O que los republicanos aprueben la cruel ley anti-inmigrantes de Arizona o proponen la autodeportacion de los ilegales como solución al problema migratorio. O apoyar posiciones radicales contra la legalización del aborto y el matrimonio entre parejas del mismo sexo... En otras palabras no podían votar por el candidato de un partido que no ve que el mundo cambia y que las mentalidades también deben cambiar. Y Obama ganó.¿Qué pasará en los cuatro próximos años? El modernismo y el carisma desbordante no bastan para hacer un buen gobierno ni sacar al país de sus agudos problemas económicos y diplomaticos. La duda y la preocupación persisten y la Bolsa (termometro infalible) cayó bruscamente ante el anuncio de la victoria de Obama. El presidente reelecto lo sabe y comprende que, numéricamente, la mitad exacta de los norteamericanos no estuvieron contentos con su primera gestión y votaron en su contra. De todos modos Obama vuelve a la Casa Blanca con más canas en su cabeza. Más experiencia y realismo para cumplir con muchas promesas descuidadas .. . Y con ‘La naivete en moins’ -es decir menos ingenuo- como lo título el diario frances Liberation.

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