Méritos de un Festival

Méritos de un Festival

Junio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

¿Para qué sirve un Festival? Entre otros para descubrir nuevos talentos, valorar, apoyar, orientar. Los miles de festivales de arte que se dan por el mundo persiguen el mismo objetivo. Pero cuando se habla del Festival Internacional de Cine en Cannes que este año presentó su 67 edición, toca cuidarse. Es un Festival que se ha propuesto un objetivo adicional llamado “el cinema de autor”, desprovisto del afán comercial y de trabas en materia de longitud, audacias, fantasías o locuras de su realizador. Él y sólo él es dueño y responsable de su trabajo y le permiten todas las libertades. Lo único que se le exige es talento. Y le toca al jurado calificador -integrado por las más reconocidas personalidades del cine- determinarlo. Cannes es sin duda el más prestigioso festival de cine en el mundo por su diversidad, su apertura, su tolerancia, su visión y sobre todo su extraordinario nivel de exigencia. Participar en Cannes es de por sí un triunfo inestimable. El Festival de este año resultó actual e intuitivo a la vez. Capaz de ponernos ante realidades que vivimos y vislumbrar mejor el mundo que nos espera. Con méritos que quisiera destacar.1) Para nosotros el mérito de reconocer el talento colombiano al otorgarle la Palma de Oro del mejor cortometraje a ‘Leidi’ de Simón Mesa Soto. El jurado de esta modalidad, encabezado por el iraní Abbas Kiarostami así lo decidió aparentemente conmovido por la sencilla historia de una muchacha que va en busca de su compañero. Triunfo que nos llena de alegría.2) Mérito por darle a la mujer el papel importante que se merece en el mundo del cine y que hasta ahora estuvo minimizado, incluso en Cannes. Comenzando por la presidencia del Jurado principal que recayó en la neozelandesa Jane Campion (única ganadora de la Palma de Oro en Cannes por ‘El Piano’ en 1992). Además los temas presentados resultaron, casi todos, enfocados en la mujer: como madre, en el trabajo, en conflictos sociales, como pioneras o como víctimas de ciertas sociedades.3) Mérito por denunciar la barbarie de las hordas islamistas (tipo Boko Haram) que se han apoderado de pueblos enteros en toda África para imponer su ley. La película ‘Timbuctu’, del mauritano Abderrahman Sissako, lo dice todo, con sobriedad, elegancia, discreción y pudor. Y el más bello y conmovedor partido de fútbol jugado sin balón. Una escena para recordar.Respecto al palmarés el Jurado de Cannes volvió a contradecir los pronósticos de críticos y periodistas. Lo hace todos los años y este no iba a ser la excepción. Aunque al otorgar el máximo galardón a la película ‘Winter Sleep’ del genial turco Nuri Bilge Ceylan, no cometió ninguna herejía: es una película maravillosa de tres horas 16 minutos que nos regala fotos bellísimas de Anatolia y nos permite reflexionar sobre diálogos chekhovianos. “Muy sofisticada”, comentó Jane Campion al emitir su veredicto. Y que no será un éxito comercial la tiene sin cuidado; en Cannes solo el talento cuenta. El Grand Prix, a la película italiana ‘Las Maravillas’ de Alice Rohrwacher fue recibido con escepticismo. El Premio del Jurado compartido entre el joven canadiense Xavier Dolan por ‘Mommy’ (lo daban por seguro Palma de Oro) y Jean Luc Godard por ‘Adiós al lenguaje’ y cuya inclusión molesto por considerarlo pasado de moda e incoherente. Las Palmas de Oro a mejor actriz y actor recayeron en Julianne Moore en ‘Maps to the Stars’ y Timothy Spall en el papel del pintor William Turner, precursor del impresionismo; aplaudidos por unanimidad.Totalmente olvidados: ‘Timbuctu’ que para mí y muchos merecía la Palme d’or; la comedia ‘Relatos Salvajes’ del argentino Damián Scifrón, incisiva e inteligente, también merecía ganar y se fue con las manos vacías.

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