Los nuevos dictadores

Los nuevos dictadores

Abril 11, 2014 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Todo se moderniza para responder a nuevos desafíos. Las dictaduras no escapan a esta modalidad, aunque algunas consideradas ‘viejas’ no modifican su comportamiento ni se creen obligadas a fingir. Entre sus representantes vistosos estarían China y Cuba que pese a contadas reformas se mantienen ‘orgullosamente’ represivos y comunistas. Pero el dictador ‘viejo’ por excelencia es el norcoreano Kim Jong-un; él decide la vida o muerte de 25 millones ciudadanos. Heredero de un sistema dictatorial de varias generaciones Kim Jong-un tiene el físico y la sonrisa infantil pero resultó tan cruel y sanguinario como sus predecesores. La ONU acaba de emitir un informe de 372 páginas que relata los horrores de sus cárceles: torturas, amputaciones, castigos inhumanos a niños, madres obligadas a matar a sus hijos... Cuando el representante norcoreano fue confrontado les dijo a sus censores de Naciones Unidas “Ocúpense de sus propios asuntos”. Otra preocupación sobre el gobierno de Pyongyang tiene que ver con las gestiones nucleares del impredecible Kim Jong-Un.En Siria Bashar el Assad es otro dictador a la antigua capaz de matar a 160 mil sirios para mantenerse en el poder. Lo logra gracias a dos estrategias que maneja bien: la primera es el apoyo incondicional de Rusia para impedir cualquier intervención extranjera en su contra y la segunda, su habilidad de proyectarse como el campeón de la lucha contra islamistas y yihadistas de Al Qaeda y terroristas similares.Los ‘nuevos’ dictadores no son mejores pero, quizás a sabiendas que hoy todo se sabe, disfrazan su juego para seguir gozando de reconocimiento a nivel mundial. Su campeón y maestro es el ruso Vladimir Putin quien lleva décadas al mando de su país con maniobras políticas que lo han colocado en esta posición de fuerza. Entre otras múltiples elecciones que le favorecen gracias a su capacidad de neutralizar toda disidencia. La prensa rusa está censurada, los políticos rusos de oposición intimidados o encarcelados e incluso el arte y el deporte obligados a dorar su imagen y servir sus intereses. Putin se ha ganado la fama de nunca dar su brazo a torcer y en estos momentos acaricia el sueño de recuperar para Rusia el peso político que tenía cuando existía la Unión Soviética. Su anexión de Crimea confirma sus intenciones.Y Putin tiene émulos. Recep Erdogan en Turquía es uno de ellos: islamista confesó es igualmente arrogante y pretende erradicar el proceso modernista turco que introdujo Ataturc para imponer un gobierno religioso, a su manera. Pese a estar involucrado en un proceso de corrupción no dilucidado se mantiene en el poder y gana las elecciones gracias a un apoyo popular que se ha ganado a punto de demagogias y promesas. China lo defiende y sostiene.El mes próximo, en Egipto, el mariscal Abdel Fattah el Sissi se proclamará presidente por enorme mayoría. Se sabe ya que no tiene contendor válido y el pueblo lo reclama con total adoración. Desde que ayudó a liberar Egipto de los Hermanos Musulmanes y de su presidente Mohamed Morsi quien arruinó al país en menos de un año de gobierno, Sissi se cubrió de gloria y los egipcios le brindaron un verdadero culto a la personalidad que lo obliga a convertirse en dictador. Y lo será, sin duda alguna.Finalmente, toca incluir a Nicolás Maduro entre los dictadores ‘nuevos’. Arropado con la legitimidad que le brindan elecciones amañadas, Maduro ha recortado libertades elementales en una democracia: la prensa libre y las protestas callejeras; su demagogia avergüenza y su ineptitud para gobernar abruma: convirtió a uno de los países más ricos en uno de los más pobres e inseguros. Y ni modo de tumbarlo...

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