Las olvidadas

Las olvidadas

Enero 27, 2017 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

La ‘Marcha de las Mujeres’ que se llevó a cabo el sábado pasado -un día después de la posesión de Donald Trump al cargo de presidente de los Estados Unidos- se constituyó en éxito mayor que rebasó todas las esperanzas de sus organizadores. Se convocó inicialmente en Washington a través de Facebook para convertirse en una movilización sin precedente de más de dos millones de mujeres (y hombres) integrando unas 670 marchas en todo el mundo. Todas expresando, al unísono, su rechazo en contra de la retórica sexista de Trump y reclamando derechos humanos plenos para la mujer. Justicia, dignidad, diversidad, salarios equitativos, derechos para abortar, leyes contra las violaciones, bajas de maternidad, matrimonio homosexual, amor, fraternidad... acompañados de ideas progresistas relacionadas con la defensa de los inmigrantes, el control de armas o el cambio climático. Una iniciativa loable cuyo extraordinario éxito merece ser destacado. Sin embargo ‘La Marcha de las Mujeres’ registró una falla lamentable que no se puede pasar por alto: el espectáculo de millones de mujeres reclamando justicia nos obliga a pensar en las millones de mujeres sometidas a vejaciones y torturas inimaginables y cuya voz jamás pudimos escuchar. Y en las 670 marchas del sábado, ni siquiera las mencionaron. ¿Qué pensarán ellas de lo ocurrido?¿Qué pensarán, por ejemplo, las mujeres yazidíes secuestradas por las milicias bárbaras de Isis (Estado Islámico) en Iraq y Siria? Se sabe -por testimonios vivos e informaciones precisas- que pertenecen a una minoría religiosa milenaria (de unos 80 mil miembros) siempre perseguida pero que, desde la llegada de Isis a su territorio, padecen un verdadero ‘genocidio’ a manos de sus raptores: las torturan, las utilizan como esclavas sexuales y las venden en los mercados públicos por unos paquetes de cigarrillos. También las queman vivas si se niegan a convertirse al islam. Se calcula que más de 9 mil mujeres yazidíes fueron masacradas por Isis en los últimos años. Y que el mundo bien lo sabe... aunque las mujeres enfadadas contra el machismo de Trump no les prestaron la más mínima atención.¿Qué pensarán las nigerianas cuyas hijas se encuentran raptadas por las salvajes milicias del grupo islamista radical Boko Haram y convertidas en esclavas sexuales, violadas, condenadas a trabajos forzados y a llevar a cabo misiones suicidas? Amnistía Internacional calcula que desde el año 2014 Boko Haram (traduce: El libro es pecado) ha secuestrado al menos a unas 2 mil mujeres en Nigeria. El caso más mediatizado ha sido el secuestro de 300 adolescentes de un colegio de Chibok (14 de abril de 2014) que alertó al mundo sobre la tragedia de las nigerianas y mereció un gesto caritativo de la exprimera dama de los Estados Unidos cuando dijo “devolvednos a nuestras chicas”. No las devolvieron (unas pocas escaparon para contar el horror que vivieron a manos de sus captores) y todo el mundo se olvidó del asunto. Incluyendo las vehementes mujeres que marcharon el sábado pasado.¿Y qué pensarán las millones de mujeres en Egipto sometidas a diario al acoso sexual de los hombres que les hacen la vida imposible en las calles, en el trabajo y en cualquier lugar público? En las manifestaciones masivas las violan -impunemente- a plena luz del día.Ellas y las mencionadas más arriba habrían querido ser por lo menos recordadas en la exitosa Marcha de las Mujeres. Y era obligación hacerlo ya que, en cuestiones de Derechos Humanos un principio sagrado exige atender “primero, lo peor”. Y la mujer yazidí, nigeriana, egipcia y otras similares viven lo peor y debieron pasar primero. Por simple decencia.

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