La doctrina Obama

Abril 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Antes de finalizar su mandato el presidente nortemericano Barack Obama insiste en moldear la política exterior de su país en un formato de paz y reconciliación. Noble intención sin duda alguna, pero que a ratos -ante la perversidad ambiental- parece simplona y de muchos riesgos, Hablo obviamente del desesperado afán de Obama de mejorar las relaciones de su país con regímenes por largo tiempo enemigos, como Cuba (con más de medio siglo de enemistad) y la República Islámica de Irán (36 años). En Cuba, Obama se dice dispuesto a levantar el embargo impuesto por Eisenhower y Kennedy en los años 60 y su remoción de la lista de países que patrocinan el terrorismo en el continente a cambio de significativas aperturas democráticas. En Irán, el Presidente presionó un acuerdo en Suiza entre los países más prominentes del planeta (el 5+1) y Teherán que supone impedir que los iraníes fabriquen armas nucleares; una eventualidad que horroriza al mundo pero en especial a Israel cuya existencia se encuentra amenazada y los países sunnitas del Medio Oriente, importantes aliados de Estados Unidos. Ante las criticas validas que ven en este acuerdo flagrantes señales de engaño iraní y también ante el dolor expresado por los opositores cubanos que luchan contra décadas de dictadura y abyectas violaciones de los derechos humanos en su país y califican el acercamiento a Cuba como “recompensa” al régimen castrista, Obama se sintió en la obligación de explicar. Para hacerlo invitó al periodista Thomas Friedman del New York Times para que por medio de una entrevista de 45 minutos (fue filmada y se puede ver en Youtube) detallara a la nación y al mundo la esencia de su política de conciliación. El periodista bautizó la entrevista ‘La doctrina Obama’ porque resume las estrategias del presidente para solucionar los complejos problemas del planeta.¿En qué consiste? Como lo explica el mismo Obama en términos sencillos “negociar con Irán, Cuba y demás enemigos de Estados Unidos no significa que Estados Unidos no esté listo para defender sus intereses y los de sus aliados”. Por lo tanto da preferencia a la negociación combinada con necesidades estratégicas contra la práctica de sanciones y aislamientos sin fin, que nunca llevan a nada. Recordando que Estados Unidos cuenta con un poderío enorme que le permite tomar “riesgos calculados” para abrir nuevas posibilidades de paz con acuerdos diplomáticos. En Irán, Obama dice que se puede dar el lujo de permitir que este país conserve parte de su infraestructura nuclear a cambio del compromiso de frenar su capacidad de fabricar armas nucleares; y eso para un periodo de por lo menos diez años. Un buen comienzo que puede llevar a un acuerdo más duradero. Dijo el presidente “somos lo suficientemente fuertes para probar propuestas sin ponernos en situación de riesgo. Un país como Cuba no representa para nosotros ningún peligro si lo sometemos a pruebas que logren mejorar la suerte de los cubanos. Es un país pequeño, no nos asusta. Y si las pruebas fallan, corregimos nuestra política”... En Irán es lo mismo: “Es un país más grande, más peligroso y responsable de actividades terroristas que causaron la muerte de ciudadanos norteamericanos pero la situación verdadera es que los iraníes dependen de un presupuesto de defensa de 30 mil millones de dólares; el nuestro es de 600 mil millones. De modo que no hay riesgos y podemos negociar sin perder la capacidad de protegernos y proteger a nuestros aliados. Además Irán puede cambiar”. ¿Qué quiere decir con eso?, ¿volverse menos bélico?, ¿menos fanático?, ¿más prooccidental? Soñar no cuesta nada. Pero Obama no logra convencer y mucho menos tranquilizar a quienes se sienten directamente perjudicados por su bien intencionada doctrina.

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