Francia y la amenaza extremista

Abril 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Francia se conoce como el país de la inteligencia, la tolerancia, la cultura y el refinamiento. También de la belleza, la elegancia y el buen comer y beber. Sin embargo, esta imagen glamourosa que hace soñar, se ha venido deteriorando por la aguda crisis económica que golpea a su población y le genera un insoportable malestar. Los causantes de tan triste situación son, entre otros, el exorbitante costo de la vida, el desempleo, las desigualdades salariales, la inmigración masiva que se ha vuelto incontrolable e impone reglas de juego que van en contra de los valores franceses, la angustia de los jóvenes que no encuentran salida a sus expectativas y temen hasta por su futura pensión... La vida se complicó para los franceses de clase media y baja que son la mayoría y ellos aprovecharon las elecciones para expresar su protesta y desconfianza de sus gobernantes. Un proceso habitual que suele darse en los preliminares de cada elección y antes de depositar el voto decisivo. Sin embargo, esta vez el colérico mensaje resultó más violento y amenazador que de costumbre. Recordemos que la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas (abril 22) contó con una decena de candidatos -cuando en realidad son cuatro o cinco los importantes. Y ‘el voto de protesta’ depositado a favor de los candidatos de la extrema izquierda y la extrema derecha resultó tan elevado que influirá, de manera significativa sobre el desenlace final, fijado para el próximo 6 de mayo entre el presidente saliente, el conservador Nicolás Sarkozy y su rival socialista Francois Hollande. Hollande triunfó en la primera vuelta con cerca del 28% de los votos; un estrecho margen sobre Sarkozy con cerca del 27%. Ahora los analistas no quieren pronunciarse sobre el resultado final de la contienda, pensando en el papel que jugarán los votos a los extremistas y pueden cambiar la situación. Y tienen razón. Marine Le Pen del ultra derechista partido Frente Nacional consiguió el 18% de los votos; Jean Luc Melenchon, candidato del ultra izquierdista partido Frente de la Izquierda, más del 11%. Es decir que la suma de votos brindados a los extremistas supera la cantidad lograda por cada uno de los candidatos más opcionados. Conclusión: ¡Francia se volvió extremista! Tan desconcertante evidencia se debe tomar en cuenta para cualquier pronóstico relacionado con la segunda vuelta de las presidenciales; cuando los extremistas entregaran sus votos al candidato finalista más afín con sus propuestas. Ellos son los dueños del balón y del futuro de Francia en estos momentos. El fenómeno asusta. Porque tanto, Hollande como Sarkozy quedarán endeudados -¡y de qué manera!- con una corriente extremista que el mundo reciente. Ellos lo niegan rotundamente pero no lo pueden evitar. Se lo deberán a gran parte de sus electores. La ultra derecha de Marine Le Pen cuya buena parte de votos irían -por lógica- a Sarkozy, milita por una Francia sin euro, sin Espacio Schengen, sin inmigración, religiosa y antimundialista. Una Francia replegada sobre sí misma, proteccionista, xenófoba y racista. Todo lo que Sarkozy no es. Melenchon, un exprofesor trotskista agrupa a los ex comunistas y a los verdes y también rechaza la globalización y es amigo de duplicar o triplicar el gasto social con programas de ‘Gran Gobierno’ considerados ilusorios para un país en quiebra, Melanchon ya le pidió a sus seguidores apoyar a Hollande en la segunda vuelta. Marine Le Pen no parece tentada de invitar a sus partidarios a votar por Sarkozy a quien detesta. Pero muchos lo harán, por no tener más opción. Por eso el resultado final de las elecciones presidenciales en Francia está todavía en veremos. Los extremistas lo decidirán... Para luego cobrar dividendos.

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