Feminismos

Feminismos

Enero 25, 2018 - 11:35 p.m. Por: Liliane de Levy

Desde que a principios de octubre pasado estalló el escándalo protagonizado por el productor de cine Harvey Weinstein y un diluvio de testimonios sobre el abuso de hombres poderosos sobre las mujeres salieron a relucir, los movimientos feministas en todo el mundo están frenéticos. Marchan, escriben, debaten, combaten y se involucran a fondo para denunciar el problema y defender su noble causa. Sin embargo las activistas o militantes que verdaderamente lideran los grandes movimientos emancipadores de las mujeres se encuentran en Estados Unidos y Francia y parecen practicar estrategias diferentes para llegar a sus fines. Vale la pena reflexionar sobres tales diferencias y comprender sus motivos.

En Estados Unidos las mujeres gozan de una libertad de acción y de palabra envidiable respaldada por derechos de igualdad con el hombre adquiridos gracias a años de lucha. Desde el tiempo de las famosas ‘suffragettes’ o sufragistas importadas de Inglaterra y del derecho de voto conseguido en 1920,la mujer norteamericana no descansa en su marcha hacia su igualdad plena con el hombre. Liderada por mujeres valientes, entre las más conocidas recientemente se destaca Betty Friedan cuyo libro ‘The feminine mystique’ impuso una enorme influencia sobre el feminismo norteamericano. Hoy en día el movimiento #Metoo surge para apoyar a las mujeres acosadas y abusadas por hombres poderosos como Harvey Weinstein.

En Francia la emancipación de la mujer llegó más tarde ya que obtuvo su derecho a votar solamente en 1944, inspirada por los escritos de la existencialista y feminista Simone de Beauvoir (cristalizados en ‘El segundo sexo’ en 1949). Luego, gracias a la valiente abogada y política Simone Veil quien a mediados de los años 70 consiguió la legalización del aborto, una verdadera revolución social que permite a la mujer asumir la responsabilidad de su cuerpo y vida. Desde entonces las mujeres en Francia luchan a diario por una igualdad con los hombres ante la ley y avanzan en su ambiciosa tarea. Últimamente el movimiento ‘Balance ton porc’ (se traduce más o menos como ‘Delata tu puerco’ o cochino) exhorta a la mujer a denunciar a los abusadores sexuales que la mortifican y la rebajan. Al igual que en Estados Unidos y todo el mundo.

Todo esto está bien pero, aún así, las diferencias en el manejo de la emancipación de la mujer en Francia y Estados Unidos se acentúan y se enfrentan en muchos aspectos. Lo percibimos claramente cuando en días pasados la actriz Catherine Deneuve junto con 100 mujeres notorias francesas (sicólogas, periodistas, escritoras, artistas, doctoras, profesoras...) publicaron una carta abierta en el diario Le Monde para criticar severamente al movimiento feminista norteamericano #Metoo por considerarlo extremista, ultrapuritano, castrador y politizado.

Según las francesas el feminismo norteamericano emana de sentimientos de odio hacia el hombre y de rivalidad contra natura. Recuerdan que tanto Simone de Beauvoir como Betty Friedan habían llegado a la conclusión que las mujeres difieren de los hombres sicológica y fisiológicamente y que había que tomar en cuenta dichas diferencias a la hora de luchar por su emancipación. Para las francesas la violación es, sin duda, un crimen así como todas las violencias sexuales que se cometen en contra de las mujeres. Al mismo tiempo ellas (las francesas) no quieren renunciar a la galantería, al cortejo insistente y a la picardía sexual de los hombres hacia las mujeres y que según ellas dan sabor a la vida. Piden no confundir y no caer en absurdos extremos.

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