Fascismo en Francia

Fascismo en Francia

Abril 24, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Marine Le Pen, dueña del partido de ultraderecha francés ‘Frente Nacional’ (FN) desfiló sonriente sobre la alfombra roja del Lincoln Center de Nueva York el martes pasado en calidad de invitada de honor a la noche de gala anual que la revista Time reserva a las cien personalidades seleccionadas como las más influyentes del mundo (no necesariamente las mejores). La incluyeron con, nada menos que Obama, Putin, Hillary Clinton y otras celebridades. La participación de Marine le Penen la celebración de Time constituye su bautizo a nivel internacional como una prominencia política en su país.El camino ha sido largo para este reconocimiento oficial del FN, un partido que, pese a sus éxitos en múltiples contiendas electorales, ha sido hasta ahora proscrito y mirado con recelo y vergüenza. El FN fue fundado en Francia en 1972 por Jean Marie le Pen (padre de Marine) quien se desempeñó como su presidente y patrón absoluto hasta el año 2011. Durante este lapso el FN nunca disimuló sus propósitos fascistas y excluyentes. Al contrario los expresó de manera brutal y los utilizó buscando el escándalo y la publicidad. Bajo el mando de Jean Marie Le Pen el FN fue abiertamente racista, antisemita, islamófobo, homófobo , antiaborto, antiinmigración, anti Europa, anti Otan, antieuro, proteccionista, estatista, chauvinista, es decir, esencialmente fascista. Pero también exitoso ya que logró imponerse en la opinión francesa cansada del fracaso de sus políticos de izquierda y de derecha, todos desconectados de la realidad y las necesidades del país. En forma perversa Jean Marie le Pen consiguió sacar lo peor del corazón resentido de sus adeptos para colocarse en posiciones ventajosas frente a los demás partidos. En los años 80 ya contaba con un alto número de diputados y en el 2002 desbancó al socialista Leonel Jospin y compitió contra Jacques Chirac por el cargo de presidente, y casi gana. Cuando en el 2011 Jean Marie le Pen decidió retirarse de la política (guardando su puesto de presidente de honor de su partido) y le entregó el liderazgo a su hija Marine, el FN ya era un partido poderoso que asustaba tanto a la derecha y a la izquierda y urgía una acción enérgica en su contra.Llegó Marine Le Pen con ideas y estrategias nuevas para defender los logros de su padre e incluso ampliarlos. Su estrategia consistió en convertir el Frente Nacional en un partido ‘normal’. Desdiabolizado, credibilizado, legalizado, banalizado. Y con un discurso ‘respetuoso’ se distanció de las declaraciones controvertidas y provocadoras de su padre y, ostentosamente, eliminó algunos de sus dirigentes más radicales. Su estrategia dio frutos. Hoy en día el FN cuenta con más de 42 mil militantes activos, entre ellos muchos jóvenes ansiosos de encontrar salida al desempleo y la inseguridad que afectan sus vidas. Resultado: el FN acaparó 25 % de los votos en las elecciones europeas (primer puesto) y Time consideró a su presidenta una de las personas más influyentes del mundo. Luego otro golpe publicitario vino a afimar la normalización del FN. Se trata de la ‘disputa’ que surgió entre Jean Marie Le Pen y su hija Marine a raíz de nuevas declaraciones antisemitas del primero que obligaron a la hija a ‘castigarlo’ con procedimientos disciplinarios y vetarlo de toda toma de decisiones. La prensa francesa titula ‘La hija mata al padre’ y ‘Parricida’. Pero comentaristas escépticos interpretan la pelea como otra astucia de Marine le Pen para convencer a los dudosos de la derecha y la izquierda que su partido se liberó de todo extremismo y es digno de su confianza y adhesión. Creo en esta interpretación, convencida que el FN sigue tan abyectamente fascista como siempre lo fue. Toca combatirlo y no caer en sus trampas.

VER COMENTARIOS
Columnistas