Enfermedad norteamericana

Enfermedad norteamericana

Diciembre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

El mundo quizás no se acabe hoy pero en Estados Unidos la matanza perpetrada en una escuela infantil del pueblo de Newtown, Connecticut, que cobró la vida a 27 personas, 20 de ellos niños de 5 a 6 años, nos dice que nos estamos acercando a una catástrofe global de la cual sólo nos salvamos si reaccionamos a tiempo. Desconcierto, sufrimiento, vergüenza, llantos, pesadillas, indignación... Eso y mucho más se siente en EE.UU. mientras los medios transmiten sin cesar las fotos de las víctimas; una manera eficiente de ilustrar la victoria del Mal sobre el Bien.Y la gente no para de preguntar: cómo es posible que en Estados Unidos que lo tiene casi todo, dinero, democracia y calidad de vida, se vivan tragedias parecidas. Y no de vez en cuando sino de manera repetida. Columbine (en 1999, la masacre provocó la muerte de 12 estudiantes y un profesor y decenas de heridos); Virginia Tech (en 2007, 32 baleados mortalmente y muchos heridos); Nothern Illinois University (en el 2008, seis muertos y heridos); en Binghamton, N.Y. en un centro de inmigración (2009, 13 muertos y heridos); fuera de un supermercado en Tucson (2011, seis muertos y heridos); en julio del mismo año la masacre en un cine en Colorado cobró 12 muertos y 58 heridos. Son sólo ejemplos de los últimos años ya que las cifras de los asesinados con armas de fuego en Estados Unidos en el año 2010 superó los 32 mil y va en aumento. Tal situación no puede durar y toca tomar medidas drásticas para salvar al país de la violencia. Comenzando por evitar que en los años de formación cualquier norteamericano ‘celebre’ la violencia en cine, videojuegos, música, etc. Sin censura pero con una vigilancia experta y responsable. Luego aplicar la misma vigilancia sobre el acceso desenfrenado a las armas. El presidente Obama, abrumado por el dolor por los niños y adultos sacrificados en Newtown exhortó a prohibir la venta libre de las armas de asalto y semiautomáticas que causan estragos en manos de desequilibrados o mal intencionados. Así como las aplicación de leyes drásticas que limitan su uso. Lo hará con un proyecto de ley que se someterá al Congreso a principios del próximo año. Entretanto el debate ruge entre pro y contra del porte de armas, derecho consignado en la Constitución desde su redacción, sin considerar que la Nación norteamericana cambió y no es la misma que en 1789. También las armas evolucionaron y se volvieron más mortíferas. Es lo que alegan quienes apoyan la prohibición de la venta libre de armas con ejemplos válidos y convincentes a la mano; por lo general viven en las grandes ciudades. No ocurre lo mismo en la nación llamada ‘profunda’ o ‘del campo’ donde persiste el espíritu ‘frontier’ o pioneros de siglos atrás cuando los ‘buenos’ tenían la necesidad de defenderse de los ‘malos’ a toda hora. Y andaban armados. En el pueblo hasta ahora muy pacífico de Newtown, escenario de la masacre en la escuela, la compra de armas se considera ‘normal’ así como el ‘tiro’ un deporte popular que se practica en canchas de entrenamiento legales (e ilegales), a la vista de todos. Lo que explica la colección de armas de fuego que guardaba en su casa la madre de Adam Lanza, el desequilibrado joven que perpetró la masacre y comenzó con matarla a ella.Quienes defienden el porte de armas creen que prohibirlas es ‘desarmar a los inocentes’. Finalmente no se puede ignorar la enorme presión de la ‘National Rifle Association’, un lobby poderoso cuya sede se encuentra muy cerca de Newtown que no se muestra dispuesto a perder los beneficios que representa. Aún ahora, después de lo que sucedió.

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