El voto 'de crisis'

Noviembre 04, 2016 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Imposible no volver a hablar de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. A pocos días del certamen que se llevará a cabo el próximo martes 8 de noviembre, los norteamericanos se muestran nerviosos y desamparados. La verdad es que a estas alturas, no saben por quién votar. Hartos de escándalos y chismes, engañados y desilusionados por sus respectivos partidos. Le tienen pánico a Donald Trump, un narcisista ignorante y caprichoso venido a más en política y nada preparado para convertirse en el líder del mundo libre. Y detestan a Hillary Clinton, sin duda más calificada para el cargo pero cuya trayectoria revela un sinnúmero de escándalos de corrupción muy graves que ha logrado obviar pero que siguen apareciendo y enlodándola cada día más. En estos momentos enfrenta nuevas investigaciones del FBI sobre su irresponsable utilización de miles de correos electrónicos íntimos mezclados con secretos de Estado e información sensible. También sobre malos manejos de una billonaria fundación familiar, sin rendir cuentas precisas y aceptando donaciones poco recomendables que implican retribuciones. En estas condiciones los norteamericanos sienten que los ponen a escoger entre la peste y el cólera. Que su votos es ‘de crisis’ o de castigo y no de adhesión. De allí, el malestar. Una sensación desagradable que se palpa sobre todo en el Estado de la Florida, decisivo en la contienda y que hasta hace un par de semanas se inclinaba por Hillay pero de repente va por igual para los dos candidatos. Donald Trump debe ganar en Florida, como sea, para mantenerse vivo en la contienda. Si pierde, firma su derrota y para él, todo termina. Por lo tanto en Florida se libra una batalla electoral sin piedad por su intensidad emocional y violencia verbal. Las mujeres por lo general prefieren a Hillay y votan por ella. Por solidaridad femenina, por supuesto y porque resienten las revelaciones sobre los acosos sexuales protagonizados por Trump así como sus despectivas referencias a las mujeres. También consideran que un hombre con el carácter impulsivo de Trump no está en condición de decidir a la hora de lanzar un ataque nuclear; demasiado egocentrista e infantil para tan enorme responsabilidad.El clan Clinton, apoyado por el mismo presidente Obama y su esposa Michelle, quiere convencer a los votantes que el país va bien y debe seguir en la misma dirección con un gobierno fiable y experimentado. Y que Hillary hace parte del sistema desde hace años, conoce su manejo y es la más indicada para continuar con el legado que le deja la actual administración. Pero muchos electores reprochan a Hillay su vistoso afán de poder y de dinero y la creen capaz de todas las fechorías con tal de conseguirlos. Por otra parte, en la Florida, los norteamericanos - cubanos -que salen en masa a votar- no ven con buenos ojos que Hillary quiera seguir con la política de normalización de Obama con la Cuba castrista, ofreciéndole todo sin recibir nada a cambio. Las recientes intenciones de Obama de aflojar aún más las restricciones relacionadas con el embargo permitiendo que los turistas norteamericanos puedan traer ilimitadas cantidades de ron y cigarros de Cuba así como la voluntad de ejercer menos presión sobre La Habana en foros de la ONU sin exigir alguna contraprestación en derechos humanos que Cuba tanto necesita, enfurece a los norteamericanos-cubanos y por eso, ahora, quieren votar por Trump. Él promete ser más exigente en su relación con Cuba. La incluye en su política de cambio radical en la economía que volvería más proteccionista, con rebajas de impuestos, para él muy necesarias para reanimarla y un severo control sobre la inmigración ilegal... todo dentro de un discurso populista que repele a unos y gusta a otros. En fin, de aquí hasta el martes próximo, hay tiempo para más sorpresas. Y sigue el suspenso.

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