Egipto: ¿Boda sin novia?

Egipto: ¿Boda sin novia?

Junio 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Un analista egipcio comparó las elecciones presidenciales en su país a una ‘boda sin novia’. Una metáfora relacionada con la frustración de muchas mujeres musulmanas obligadas -por severas leyes religiosas- a casarse con el novio no escogido, impuesto. Es, al parecer, lo que los egipcios sienten en estos momentos al verse obligados a contentarse con un Presidente casi que impuesto y no deseado por la mayoría.Pasaron quince meses desde que la revolución egipcia irrumpió contra la dictadura de 30 años de Hosni Mubarak. Desde entonces las cosas cambiaron pero las perspectivas no mejoran. “De esta revolución esperábamos lo mejor y ahora vemos que lo que viene será lo peor”, dicen muchos egipcios entrevistados.Para entender lo que sucede en Egipto vamos por partes. Comenzando con aquel enero 2011 memorable, cuando una multitud de jóvenes, estudiados, emancipados y modernos, hombres y mujeres mezclados, se tomaron la Plaza Tahrir en el Cairo para expresar su rechazo a la dictadura de Mubarak y a la corrupción. En esta etapa inicial actuaron solos. Mientras la todavía ilegal cofrería de los islamistas Hermanos Musulmanes no tomaba partido. Al contrario, sus representantes se afeitaron las barbas y se vistieron a la occidental para posar como ‘neutrales’. Es más, cuando el Ejército arremetió contra los manifestantes los Hermanos Musulmanes lo respaldaron en nombre del ‘orden’ para luego asegurar que en ningún caso tendrían un candidato a la presidencia.La tenacidad del movimiento juvenil de enero del 2011 convenció al Ejército que debía aceptar sus reivendicaciones para poder mantenerse en control de la situación y proteger sus enormes ventajas. En efecto, el Ejército controla el 40% de la economía egipcia y no aceptará cederlos. Tampoco permitirá que un futuro gobernante venga a quebrantar compromisos adquiridos con Estados Unidos e Israel sobre asuntos de seguridad. Sin embargo, ante la determinación revolucionaria de los jóvenes el Ejército decidió darles contentillo y ‘sacrificar’ a Hosni Mubarak y con él a su hijo que se perfilaba como sucesor, sin la aprobación de los altos mandos militares.Al caer Hosni Mubarak, los Hemanos Musulmanes se sacudieron de su ‘perfil bajo’, se dejaron crecer las barbas y mostraron que son los mejores organizados de todos los partidos políticos del país. En las elecciones legislativas acapararon el 75% de los escaños y (contrariamente a lo que habían prometido) presentaron su candidato oficial a la presidencia en la persona de Mohamed Morsi .Entretanto y bajo la presión de los salafistas (los islamistas más radicales que quieren aplicar la Sharia) emitieron leyes que escandalizaron a los egipcios y al mundo. Entre otras el matrimonio de las niñas a los 12 años de edad y el goce sexual con un cónyuge que fallece a pocas horas después de su muerte, así como exigencias sobre los atuendos de las mujeres. Y el Ejército reaccionó: nombro al general Ahmad Shafik candidato a la presidencia, disolvió el Parlamento y le quitó poderes al cargo de presidente, convirtiéndolo en honorífico. Hoy en día los finalistas de la primera ronda electoral son Morsi y Shafiq y registran resultados muy cercanos. ¿Qué pasó con el clan laico que inició la revolución? Nos dicen que está desesperado y tratando de reorganizarse. Por eso -y a pesar de la celebración de elecciones- en Egipto se palpa tristeza y frustración acumulada. ¿Todo se perdió? Yo no creo porque hay algo que cambió fundamentalmente: por primera vez en su historia, los egipcios hablan libremente y denuncian sin miedo. Es un progreso que no se puede minimizar. Y muy prometedor.

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