DSK en el lodo

Febrero 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

“Usted fue el hombre más poderoso del mundo” le dijo en la ciudad de Lille(Francia) hace un par de días el juez del tribunal encargado del caso de “proxenetismo agravado” a Dominique Strauss Kahn (DSK) el expresidente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y quien estuvo a punto de convertirse en presidente de Francia. Sentado en el banquillo de los acusados -con trece otros compañeros de infortunio- DKS replicó -sin falsa modestia- que su gestión en el FMI había evitado al mundo una crisis económica tan grave como la registrada en 1929.Se refería a lo que ocurrió antes de aquel fatídico 4 de mayo del 2011 cuando, en medio de un viaje de trabajo, protagonizó en Nueva York la vergonzosa ‘Affaire Sofitel’ y fue acusado por la mucama del citado hotel, Nafissatu Diallo, de asaltarla sexualmente y querer violarla. El proceso hizo sensación en todo el mundo y pese a que la supuesta víctima incurrió en mentiras y contradicciones obvias, el escándalo logró enlodar la imagen de DSK y proyectarlo como un delincuente prisionero de sus vicios sexuales y no apto para los altos cargos que asumía en el FMI así como su propósito de convertirse en presidente de Francia. La carrera política y profesional de DSK sufrió un duro golpe y el proceso terminó con un aparente convenio entre la víctima y su agresor. Las malas lenguas dicen que ella recibió una compensación que supera el millón de dólares y otras hablan de un complot político contra DSK perpetrado por sus rivales políticos para sacarlo del camino. Total DSK (tenía 62 años) quedó enlodado y obligado a mantenerse en el anonimato. Aunque muchos de sus amigos e incluso enemigos siempre añoraron en voz alta la personalidad fuerte que lo caracterizaba como de un verdadero “jefe de Estado” y sus “competencias” superiores en materia de economía que tanta falta le hacen al actual presidente socialista frances Francois Hollande. Y expresaban la esperanza que algún día pudiera volver a la vida pública.Pero el poder autodestructivo del mismo DSK lo remató y liquidó para siempre. En estos momentos DSK es el acusado principal de un nuevo escándalo llamado “L’affaire Carlton” y que revela a un hombre preso de sus vicios y diagnosticado como “enfermo de hipersexualidad”, una adicción que al parecer sufren más de 10 mil franceses y que se vuelve patológica cuando se manifiesta con violencia. En lo que fue calificado “el espectáculo judicial del año” en Francia, DSK es acusado de organizar y participar en orgías con prostitutas en la ciudad de Lille y personalidades sobresalientes en el mundo de la política, la industria, el periodismo y la policía. Y lo hacía para “beneficios personales”. En otras palabras DSK enfrenta la acusación de “proxenetismo agravado”, un delito que le puede significar diez años de cárcel y una multa.El proceso, con sus más escabrosos detalles, ha desplazado a las noticias más importantes del país en todos los medios serios como Le Monde, le Figaro, Liberacion y otros. Le dedican sus primeras páginas y sus grandes titulares. Y los franceses devoran con la curiosidad del ‘voyeur’ (o mirón furtivo) las descripciones detalladas de las prácticas sexuales “animales” “brutales y “dolorosas” infligidas por DSK y sus amigos sobre sus parejas de turno. ¡El horror! Entretanto DSK se defiende argumentando que él no es más que un “libertino” y un amante de las fiestas con desbordamientos sexuales y el deseo y, por lo tanto, no comete ningún delito. Además asegura que no sabía que las mujeres invitadas a sus orgías eran prostitutas... lo que en el proceso revive el eterno debate sobre la prostitución en Francia, una profesión lícita pero muy vigilada y regularizada.

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