Dos películas

Septiembre 27, 2013 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

El arte suministra un respiro sobre el peso de las noticias de conflictos y matanzas que agobian a diario. Y toca aprovecharlo. A propósito, vi dos películas que disfruté y quisiera recomendar. La primera es ‘Blue Jasmine’ de Woody Allen cuyo nombre en el mundo del cine se ha vuelto sinónimo de inteligencia y excelencia. En esta (su última) película se luce muy especialmente para contar una historia sobre la codicia por el dinero, muy común tanto en Estados Unidos como en el resto mundo, incluyendo a Colombia. Hoy en día y a donde quiera que vaya, el enriquecimiento ilícito hace la ley y es aceptado con cinismo y sin ninguna vergüenza. Blue Jasmine se inspira sin duda de la vida del tristemente famoso Bernard Madoff, aquel inversionista desalmado que usó y abusó de sus clientes y arruinó a sabiendas, tanto a su familia como a sus mejores amigos. En la película Hal (Alec Baldwin) y su esposa Jasmine (excelente Cate Blanchett) gastan millones en fiestas, ropa, joyas, carros, mansiones y fiestas lujosas. Rodeados de ‘amigos’ tan ávidos de dinero y podridos como ellos. Ahí todo es materialismo y no hay lugar para los sentimientos. También es mentira y apariencia hasta que la verdad salga a relucir y todo se desmorona. Cuando llega el momento Hal va a la cárcel y el gobierno se apodera de sus bienes, dejando a Jasmine a la merced de pedirle ayuda a su hermana adoptiva Ginger (excelente Sally Hawkins) en San Francisco a donde llega con sus ropas de marca (saco Chanel, cartera Hermes, maletas Luis Vuitton etc.). Allá se encuentra con esta hermana pobre, pero rica en afectos y diferente de ella en todo sentido, hasta en el físico; una es alta y rubia, la otra bajita y morena. Ginger se las arregla sin muchos recursos, pero su vida es una página abierta de honestidad y sinceridad. Recibe a su hermana con la generosidad propia de los pobres pero Jasmine no logra adaptarse a valores que desprecia. Sigue alimentando la mentira, el engaño y el materialismo que la llevan a la perdición. En Blue Jasmine, Woody Allen firma un trabajo impecable en todos sus aspectos. La ambientación de dos mundos opuestos, la actuación sin falla de Cate Blanchett y de Sally Hawkins y demás protagonistas, el ritmo, el equilibrio entre humor y tristeza que semejan la vida misma, la inteligencia del lenguaje, la habilidad de mezclar pasado y presente... Todo. Una película exquisita que no se pueden perder y que fuera de hacer pasar un buen rato, invita a la reflexión profunda.La segunda película que quisiera recomendar es mexicana. A los Estados Unidos llegó sin publicidad ni comentarios, condenada a quedar relegada a un público latino un poco descuidado por los grandes medios. Sin embargo, triunfó casi de inmediato y batió récord de taquilla y ahora interesa a los críticos más exigentes que analizan las razones de su éxito. Se trata de ‘No se aceptan devoluciones’, (Título en inglés: ‘Instruction not included’) de Eugenio Derbez ,la superestrella de la televisión mexicana cuyo físico y gesto recuerdan a Cantinflas. Él co-escribió el guión, la dirigió y asumió el papel principal. La película cuenta la relación tierna entre un padre soltero y mujeriego y una hija que irrumpe en su vida, a pesar de él. Filmada en un ambiente irreal de fantasía y con situaciones que alternan entre la comedia y la tragedia resulta muy entretenida. Lo acompaña en la hazaña la pequeña actriz Loreta Peralta en el papel de la hija, una pequeña de una belleza y una simpatía sin igual y que además, es bilingüe. La película peca quizás por ser un poco larga, casi dos horas. Con 20 minutos menos sería un acierto total.

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