Difícil reconciliación

Abril 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Barack Obama viajó a Riad a la Cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo pero el verdadero motivo de su viaje es reconciliarse con los sauditas. Le está quedando difícil. Se encontró con una recepción fría, cargada de tensión y resentimientos. ¿Por qué? Para Arabia Saudita el último par de años no han sido fáciles. Las guerras civiles en sus fronteras; la creciente influencia de su máximo enemigo shiita Irán en Iraq, Siria, Libia y Líbano; las ambiciones nucleares iraníes frenadas pero no erradicadas en un acuerdo con Obama y aliados europeos y el precio cada día más bajo del petróleo, han arrastrado a Arabia Saudita en una espiral de deterioros y nerviosismos nunca vistos. Los sauditas se sienten disminuidos en su seguridad, en su prestigio regional y en su economía que ahora los obliga a pensar en lo impensable como imponer impuestos a sus ciudadanos o privatizar una empresa estatal petrolera tan gigante como Aramco. Y culpan a Estados Unidos y Obama por lo sucedido. Y lo cierto también es que Obama ya no se comporta como el servil aliado que años atrás se había casi que arrodillado ante el rey saudita; un gesto que suscitó criticas en Estados Unidos. Ahora luce más confiado y apoyado por un petróleo que Estados Unidos produce en grandes cantidades (gracias a la explotación de sus reservas y la tecnología del ‘fracking’). Menos dependiente del petróleo saudita y libre para ocuparse de nuevos desafíos como un Irán nuclear y la brutal aparición de Isis (Estado Islámico) con su sueño de un califato que no solo amenaza al Medio Oriente, sino también a todo el mundo con actos terroristas dementes. El Obama que se prosternó ante los sauditas se atreve a recomendarles “colaborar” con Irán en aras de la estabilidad regional; a criticarlos en asuntos de Derechos Humanos y por su afán de promover el Islam radical en las mezquitas del Planeta.Los sauditas acusan a Obama de “traición” en la llamada ‘Doctrina Salman’ ideada por su nuevo monarca, el rey Salman. Advierten que de ahora en adelante actuarán liberados de una alianza con Estados Unidos de 71 años, convenida con Franklin D.Roosevelt y según la cual Arabia Saudita suministraría petróleo a Estados Unidos y se encargaría de la estabilidad política en el Medio Oriente. A cambio, los norteamericanos los defenderían militarmente en caso de agresión y no los molestarían por sus desmanes dictatoriales. Pero de repente los sauditas consideran que Obama les falló y que están por su cuenta, apoyados del mundo árabe y sunita (mayoría) contra el shiita (minoría) que depende de Irán. Fue entonces cuando se involucraron militarmente en Yemen contra los rebeldes shiitas Hutis; adquirieron dos islas estratégicas en Egipto para protegerse del terrorismo regional; castigaron al Líbano suprimiendo una ayuda de más de 4 mil millones de dólares al ejercito libanés con el argumento (válido), que pese a tan generosa contribución, los libaneses no lograron neutralizar el poderío del grupo Hezbolla (aliado a Irán), y se lanzaron en una intensa fabricación de armas, elevando su presupuesto militar a 87,2 mil millones de dólares (el tercero en el mundo y más que Rusia). Y todo, sin desistir del propósito de tumbar a Bashar el Assad en Siria y reemplazarlo por un gobernante sunita, o amigo de los sunitas. Finalmente le están exigiendo a Obama impedir que el Congreso norteamericano valide la desclasificación de un documento que involucra a miembros del gobierno saudita en los ataques del 11 de septiembre del 2001, so pena de vender sus bonos norteamericanos evaluados en 750 mil millones de dólares y provocar un descalabro económico mundial... Obama fue a Riad a intentar una difícil reconciliacion... A limitar el daño...

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