¿Cuál democracia?

¿Cuál democracia?

Marzo 28, 2014 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Winston Churchill decía que “la democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las demás...”. Definición que nos parecía bastante sabia. Sin embargo, hoy ante los flagrantes abusos en el ejercicio de la democracia en el mundo comenzamos a dudar de sus virtudes. Los principios y valores que defiende están siendo burlados. Lo que queda es un proceso plagado de trampas que ni siquiera se molesta en disimularlas y peca con una cuasi total impunidad.El espectáculo de la democracia burlada salta a la vista. Aquí en Colombia, en Francia, en Egipto, en Venezuela y otros, países matriculados como democráticos que celebran elecciones y dicen aceptar su veredicto. Pero la trampa consiste en la realización misma de estas contiendas por medio de irregularidades que desvirtúan sus resultados. Manipulaciones, alianzas turbias, el ‘look’ estudiado del candidato, su habilidad para mentir con sinceridad y prometer lo imposible con extraordinaria convicción... Expertos para engañar al elector y captar su voto. Y eso sin hablar del llamado voto castigo o “en contra de” y no “a favor de”. Y sobre todo de la cada día creciente abstención que es la expresión misma de la desconfianza del pueblo hacia los políticos y el sistema en general. Pero vamos por partes con algunos ejemplos concretos.La erosión de la democracia le ha ganado nuevas denominaciones que la describen mejor. A Venezuela por ejemplo la llamarían ‘Ineptocracia’. En eBay venden camisetas con leyendas alusivas que definen Ineptocracia como un sistema de gobierno en el que “los menos capaces de gobernar son electos por los menos capaces de producir...”. Y explican por qué un personaje de la pobreza intelectual y empresarial de un Nicolás Maduro esté al mando de una nación que pese a sus ilimitadas riquezas naturales se hunde en la miseria y el caos. En Egipto se hablaría de ‘Kleptocracia’.Allá encontramos un país cuya inteligente y muy valiente juventud expulsó a Hosni Mubarak, un dictador corrupto para darle el poder primero a un Mohamed Morsi, un líder islamista y oscurantista que arruinó al país en menos de un año y lo único que parecía perseguir era cómo dominar y rebajar a las mujeres. Luego, después de un súbito despertar popular, también lo desbancó, pero ahora se prepara a darle el poder al militar Abdel Fatah al Sisi, otro dictador que acaba de dar pruebas de extrema intransigencia al favorecer la condena de más de 500 opositores a la pena de muerte, después de un proceso expedito de dos días, convocado a puertas cerradas, sin observadores ni periodistas. A la juventud egipcia, inteligente y democrática que ideó la ‘primavera árabe’ le están robando su revolución y acabando con sus ansias de libertad y progreso por medio de manipulaciones y elecciones amañadas. En Colombia se llevaron a cabo elecciones legislativas y en Francia terminó la primera vuelta de las elecciones municipales con resultados que no gustan a la opinión. También se habla de fraude, manipulaciones, alianzas dudosas y abstención. En Colombia la abstención fue más del 50%; en Francia, cerca del 40%. Y los analistas se preguntan, ¿por qué los ciudadanos no votan? La respuesta es obvia: están desilusionados por los políticos que engañan y han abandonado los principios y valores de la democracia para perseguir o conservar el poder, todos picados por el virus que San Agustín apodo “la líbido dominandi”. Un mal que conduce a practicas inmorales y hace olvidar el compromiso con el bien común, esencia de la democracia. El individualismo, el consumismo y el apetito voraz de los políticos por el poder destruyen la democracia. ¿Qué hacer? Algunos dicen que la solución sería encontrar al dictador BUENO. Pero, ¿acaso existe?

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