Crecimiento, la consigna

Mayo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

En Francia celebran -con escepticismo- la derrota del presidente derechista Nicolás Sarkozy, confirmada por una segunda vuelta el domingo pasado y la victoria del socialista Francois Hollande, ahora presidente de todos los franceses. Confieso que a mí me gustaba Sarkozy, aunque no cumplió con todas las promesas de su campaña presidencial de hace cinco años. Pero tampoco lo hizo tan mal en medio de una profunda crisis que acabó con la mayoría de las economías europeas. Además, su desempeño como presidente no fue el principal causante de su derrota electoral sino la horrible crecida del Frente Nacional, un poderoso partido de extrema derecha nacionalista y xenófoba -todo lo que Sarkozy y su partido UMP nunca fueron- que capitalizó el descontento popular debido a la crisis y el desempleo y, sobre todo, a una inmigración masiva e ilegal cada día más demandante y abusiva, para quitarle a Sarkozy los votos de los franceses de derecha más iracundos (y resultaron muchísimos) y así favorecer a sus contendores socialistas. El propósito actual del Frente Nacional es que los socialistas arruinen al país y quedar como principal partido de oposición que sería llamado al rescate. Sombríos días esperan a Francia si tal plan se realiza.Pero hablemos del ‘crecimiento’ que tanto obsesiona a los franceses en estos momentos. Las fórmulas que sugiere Hollande para lograrlo son las mismas de todos los socialistas del mundo: aumentar el salario mínimo y las prestaciones sociales, imponer mayores impuestos a los ricos y, aislarse y protegerse del mundo externo. Son fórmulas que a la luz de experiencias pasadas no han podido levantar cabeza, con el triste ejemplo de España a la vista. Incapaz yo misma de aportar más luces sobre el asunto, aprovecho los argumentos que emitieron 21 notorios economistas franceses pocos días antes del segundo turno de las elecciones presidenciales y publicaron en muchos diarios del mundo. Los leí en el Wall Street Journal y transmito un resumen de su contenido.Tras advertir que no representan a ningún partido político dicen que Hollande y sus amigos socialistas son “destructores y demagogos que pretenden ayudar a los franceses con aumentos de salarios mínimos y enormes prestaciones sociales en vez de ayudarnos a liberar nuestras propias energías; quieren castigar a los ricos en vez de alentarlos a ser más productivos; dicen que estimularán el ‘crecimiento’ fabricando más consumidores en vez de dejarnos escoger la manera de utilizar nuestros recursos...”. Según los economistas, el Socialismo fracasó en su forma extrema que es el comunismo y en su forma moderada que es la social democracia. “Si la historia europea algo nos enseña es que la prosperidad queda estrechamente ligada a la libertad económica”. Y continúan: “El crecimiento no puede ser decretado; es el resultado de decisiones impredecibles emanentes de mentes capaces de muchos esfuerzos y mucha imaginación... y no puede ser castrado por absurdas regulaciones, impuestos o dependencia del Estado”. Conclusión: el ‘crecimiento’ anhelado impone el abandono total del Socialismo. Abrazarlo, más estrechamente que nunca como se lo propone Francois Hollande, sería un error.Una anécdota: En el programa Kiosque de la televisión francesa, los corresponsales extranjeros radicados en Francia debatieron el tema del ‘crecimiento’ desde la perspectiva de su país. Al final, el corresponsal chino que había permanecido callado, tomó la palabra y con una sonrisa irónica dijo: “Ustedes discuten, protestan y recomiendan sobre el ‘crecimiento’ que no llega... nosotros en China no debatimos ni discutimos ni reclamamos nunca; sólo trabajamos. Y tenemos crecimiento”.

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