¡Asustados!

Noviembre 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

La sorprendente elección de Donald Trump al cargo de presidente de los Estados Unidos ha dejado a mucha gente asustada y las manifestaciones en su contra, siguen alertando sobre nefastas consecuencias. Los millones de norteamericanos que dieron sus votos a Trump (muchos con el solo fin de deshacerse de Hillary Clinton que detestan) comienzan a tener segundos pensamientos. Aunque se escuchan voces influyentes tratando de calmar los ánimos para recordar que el agresivo y provocador lenguaje empleado por un candidato suele moderarse una vez enfrentado con el poder. Por lo tanto, suponen que Trump se calmará, desistirá de sus tomas de posición extremistas y como hombre de negocios exitoso y pragmático, encontrará la manera de dirigir al país con la mejor gente posible. Yo misma pensé que no siendo Trump un republicano convencido sino que representó este partido en circunstancias peculiares, no gobernará de manera partisana e incluiría en su administración a los mejores, tanto republicanos como demócratas, sin importar su filiación política. Una equivocación que se volvió inquietante el domingo pasado cuando anunció el nombramiento de sus dos funcionarios más poderosos; Reince Priebus, un político de carrera será jefe de gabinete y Steve Bannon un renombrado economista que fue jefe de su campaña electoral, su ‘estratega’ jefe y asesor principal. El primero fue aceptado por la opinión, sin problema. En cambio el segundo suscitó enorme indignación y repudio, acusándolo de racista, sexista y otros males de suma gravedad. En efecto Bannon es señalado como un peligroso agitador mediático que llegó a presidir una web, la ‘Breitbart News Media’, muy cercana a la radical ‘derecha alternativa’ (‘alt-right’) y tiene el nacionalismo blanco como su valor fundamental. Bajo su dirigencia la web se distinguió por sus mensajes antisemitas, islamófobos, misóginos, homófobos, xenófobos, etc. Fue un difusor de odios y divisiones. Pese a tan graves acusaciones hay quienes defienden a Bannon, alegando que es un egresado de las más prestigiosas escuelas de economía de Harvard y Londres y que en sus empleos anteriores se distinguió como ‘brillante estratega’. Pero quienes lo conocen personalmente cuentan que agredía físicamente a su exesposa y no quería que sus hijas fueran a colegios que aceptan judíos. En definitiva la escogencia de Bannon como ‘estratega’ del presidente electo está siendo criticada y temida por muchos, menos por los neonazis y miembros del horripilante Klu Klux Klan que, de repente, volvieron a levantar cabeza en los medios para aplaudirlo y declarar: “Bannon es nuestro hombre en la Casa Blanca”.El fenómeno Trump, con Bannon o sin él, preocupa, sin duda alguna. Es el fruto de un populismo vulgar e ignorante que capitaliza sobre la frustración y la indignación ambiental y el miedo de una globalización que no favorece a todos y se acompaña de una pérdida de identidad nacional o religiosa. También sobre un desesperado deseo de cambio. El fenómeno no fue tomado en serio por los políticos más curtidos, ocupados en proteger sus privilegios, ni por los medios de comunicación que se concentraron sobre sus aspectos más frívolos. Y no es aislado. En Europa el populismo de derecha y de izquierda gana terreno y se impone en muchos países. En Francia con Marine Le Pen, en Italia por boca del payaso Beppe Grillo, en Hungría con Víctor Orban, en Eslovania con Slavoj Zizek y otros. Predica un nacionalismo crudo (así lo apodó Barack Obama) y autoritario, sin renegar abiertamente de los principios democráticos para llegar a lo que los europeos llaman ‘democraduras’; una mezcla de democracia y dictadura. Un oxímoron, tan absurdo como irrealizable.

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