A la hora del té

Diciembre 10, 2010 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Los activistas estadounidenses del movimiento ultraconservador Tea-Party siguen festejando la derrota que contribuyeron a asestar al Partido Demócrata, y en especial al presidente Barack Obama, en las elecciones legislativas de ‘medio término’. Derrota calificada de “paliza” ya que puso en manos de la oposición republicana la mayoría del Congreso y gran parte del Senado y ahora parece anticipar otra debacle electoral demócrata a la hora de eligir presidente. Lo que más sorprende del enorme poder del Tea-party es que se trata de un movimiento que no se ha organizado como partido, tan popular como populista, que surgió de la nada como reacción al abuso de las élites en la economía norteamericana y la furia de una población dispuesta a arriesgarlo todo con tal de acabar con la crisis que provocó. A la cabeza de este movimiento “de la rabia y del odio” se destacan personalidades que suscitan preocupación en todo el mundo por sus ideas extremistas. Entre otros Sarah Palin, la ex gobernadora de Alaska que saltó a la escena política nacional cuando el candidato republicano John McCain la escogió como compañera de fórmula en las elecciones que perdió contra Obama. Y Glenn Beck, un comentarista de la cadena Fox News que a la manera de maestro de escuela se dedica a ensalsar a la derecha y a desacreditar sin compasión a la izquierda por todo lo que hace. En corto tiempo el movimiento adquirió una influencia tan grande, que más de cien candidatos suyos en las elecciones de medio término quedaron elegidos.¿Qué predica el Tea-Party? Un programa ambiguo dominado por grandes ideas esenciales. Éstas tienen que ver con la ‘Constitución’ de los padres fundadores que toca seguir al pie de la letra, incluyendo el derecho a portar armas; con críticas a la reforma de la salud calificada de “comisión de la muerte”; con denuncias contra el déficit causado por el despilfarro y una deuda incontrolable; con “Dios” que debe estar presente en todo y aún en la escuela pública que no puede ser laica; con una ideología ultraconservadora que puede disentir con el actual Partido Republicano, considerado abusivo con el dinero de los contribuyentes; con los impuestos que deben bajar al máximo -o quedar abolidos- para permitir la reactivación económica; con la seguridad en las fronteras llegando a recomendar la construcción de un muro para proteger el país de la inmigración ilegal; con un Obama “socialista” a punto de quebrar al país y además dueño de un nombre musulman y, por lo tanto, sospechoso; con el machismo y la necesidad de “tener cojones”, que Obama no tiene...Asusta seguirle los pasos a Sarah Palin en su incansable campaña proselitista y escucharla predicar ideas extremistas ante multitudes que la aplauden a rabiar... O leer sus libros -el último, ‘Familia, fe y bandera’, se vende como pan caliente. ¿Sería capaz de arrebatarle la presidencia a Obama en las elecciones del 2012? Ella opina que sí, aunque todavía no confirma si aspira al puesto. Pero la mayoría de las gentes dicen que no e ironizan ante la perspectiva. Sin embargo, vale la pena cuidarse de Sarah Palin porque a pesar del simplismo -o el cretinismo- de sus planteamientos políticos, da la impresión que los estadounidenses se encuentran en tal grado de desesperación que se están dejando seducir por la senda extremista que promete sacarlos del atolladero. Sería su perdición...

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